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sábado, 14 de agosto de 2010

Cuando te alcanza

La llegada de la ambulancia sacó a Elena de su propia preocupación. Era su turno y hasta ese momento la situación estaba bajo control con la rutina de esas horas de la mañana. Se había dado un descanso tomando un café. Apoyada su frente contra el vidriado ventanal que daba al patio interno del hospital, daba vueltas al tema de su hija adolescente . Hacía pocos días  había descubierto que estaba atrapada por la droga. Sola en el mundo, Elena presentaba combate a las circunstancias , pero ahora con Mariana en ese otro  mundo siente que se ahonda esa soledad que la acompaña desde que el marido muriera en un absurdo accidente de tránsito cuando vivían en la capital. Como no sabe cómo actuar todavía no se  ha confesado con nadie para descargar su angustia. Hoy sin embargo se quebró cuando se encontró con el rostro deformado de la joven que entró en urgencias . La conocía ,era alumna del único colegio del barrio. No tenía más de quince años, la edad de su Mariana. Un desconocido- contó - la había emboscado en la parada del colectivo y la había  arrastrado hacia una calle lateral . La muchacha se resistió a pura patada pero el hombre más corpulento pudo dominarla. No sólo la violó sino que se vengó de su resistencia asestándole una certera trompada en el ojo izquierdo que la dejó desmayada y ensangrentada. La encontró un peón de obra. De inmediato la subió al camión y la entregó en el hospital. Elena vio el cuadro de absoluta indefensión de la chica y tuvo, por primera vez en su carrera ,un temblor que la sacudió toda. Ahora sabía que la joven no sólo tenía un serio riesgo en el  ojo sino también un embarazo de casi dos meses del cual todavía no tenía conciencia. Parada allí en el largo pasillo de verdes paredes azulejadas, Elena piensa que no basta con estar en el hospital , tiene que hacer algo más por estas chicas  vejadas física y emocionalmente, chicas víctimas, confundidas , ausentes para la mirada de los otros , los adultos, los propios padres, las autoridades , incluso ausentes para la gente del hospital que no puede más con el tema de los abusos a menores y la droga. Elena sabe que tampoco aquí en provincia nadie está  a salvo de nada. Cuando quedó viuda pidió el traslado al interior creyendo que criaría más tranquila a Mariana. pero se equivocó. El mundo la alcanzó. En  Cañadas casi  no hay accidentes de tránsito pero sin darse cuenta, en poco tiempo, la droga se adueñó del lugar. En ella está atrapada su hija a pesar de sus cuidados.  Elena mira la hora en su celular, llama a Mariana , le pide que la espere  que va para allá. Releva su turno y sale. Mientras viaja en el colectivo decide que el primer paso será llamar a los padres de Andrés el novio de Mariana para pactar el cuidado de los chicos, más tarde hablará con la gente del barrio para armar una red de custodios de hijos.  Ahora está decidida. Piensa y repite una y otra vez :  responsabilidad sexual y droga...responsabilidad sexual y droga.... Mientras ve pasar las hileras de casas  que recortan su paisaje diario ,siente que callando su drama no se ayuda  ni ayuda a nadie. Imagina los momentos que vendrán y se fortalece.

viernes, 12 de marzo de 2010

Asunto de familia

Milena está sentada en la última fila.  El Salón de Actos de la casa de gobierno está completo. Distingue en los primeros  asientos a su madre, junto a su hermano. y a una de sus tías abuelas. Las caras le son en la mayoría conocidas. En provincia todo es un pueblo y más si se está en el juego de la política. Milena observa  cada  uno de los rostros que conoce desde niña. Siempre son los mismos gobierne quien gobierne.Se pasan las fichas como en un tablero de ajedrez pero- se dice- sin la inteligencia  ni la limpieza del juego, simplemente haciendo jaque mate con cualquier regla que lo justifique. Milena ya tiene veinte años y está ahí porque no quiere más reproches aunque sabe que ésta es la  última vez. Piensa en su pequeño departamento que acaba de alquilar alejándose de la casa paterna, la casona de la avenida que tantas historias retiene . Se asombra cuando mentalmente piensa en la palabra " retiene" . Esboza una sonrisa. El retener de esa casa no es precisamente un signo de afectividad sino de estreñimiento crónico, se dice. Sonrie a pesar de todo. Tanto contacto con su amigo Javier le contagió esa línea irónica que está  atravesando su lenguaje y si al principio le desagradó, ahora la seduce. Le viene bien ser un poco (o bastante ) irónica para sortear los días que está pasando. Vuelve a mirar el salón y la fauna que lo completa. Todos conversan como si estuvieran en los prolegómenos de un acto histórico, del reconocimiento de un héroe. Todo es una farsa pero su  familia sí  cree que es un acto histórico.De repente el locutor anuncia el comienzo del acto. En el estrado está su abuelo sentado en la silla del medio apoyando sus brazos en la  larga mesa   propia de estos eventos. A  ambos  lados está custodiado por los disertantes que lo halagarán por su " encomiable" tarea ofrecida a la comunidad a lo largo de su ya extensa vida. El abuelo tiene 85años y sigue con la mente lúcida , demasiado lúcida , piensa Milena apuntando a que esa lucidez le permite ocultar bien todas las sombras que lleva consigo. Milena lo mira desde la última fila. Milena quiere mantener la vista sobre ese hombre pero comienza a sentir palpitaciones y un ahogo que ya sabe es la antesala del pánico que sufre hace años y que la lleva a hacer terapia. Respira pausadamente y se aferra a los apoyabrazos de su butaca. Cierra los ojos para controlarse.Sigue respirando profundamente. Percibe que disminuyen las palpitaciones. Puede escuchar .El ataque parece alejarse.Igual le quedó el miedo . Escucha ,porque no puede evitarlo, las palabras de elogio del Dr. Navarro quien hace un prolijo recuento de las actividades del abuelo, copiadas sin mucha imaginación ni retórica de la página  web de la Institución.Todos los atributos ponderables que después agrega ya sin leer el papel que tiene delante de sí, hacen que Milena vuelva a tener palpitaciones, realmente siente que debe salir antes de que el colapso sobrevenga. Se levanta y alcanza la puerta doble de vidrios transparentes que le dejan ver los pocos metros que la separan de la calle. Ya es de noche y Milena hace un esfuerzo más para no desmayarse. Respira profundamente y exhala una,dos, tres ,diez veces. El temblor va cesando.Aguarda  que el ritmo de sus palpitaciones también se calme .Pasan unos interminables minutos. Un hombre se le acerca y le pregunta si se siente bien. Le dice que sí que ya está bien.Lo tranquiliza porque en realidad el trance está casi superado. Se toma el pulso. Pasan algunos minutos más y ya puede comenzar a caminar hacia la esquina para  conseguir un taxi que la regrese a su casa. Toma el primero que pasa. Le da la dirección al chofer  y se recuesta en el respaldo. Piensa y no puede evitar exclamar en voz alta y con rabia  Hijo de puta yo era tu  única nieta  no sé como Dios si es que existe te dejó vivir tanto. El taxista no se volvió para  mirarla pero está segura de que la escuchó.Por primera vez en su vida siente que ya no le importa quién la escuche.Se vuelve a tomar el pulso y lo siente casi normal.Tampoco le falta el aire. Hijo de puta- volvió a repetir- yo era tu única nieta. Respira profundamente de nuevo.Ahora ve que  el taxi  recorre las calles principales y retoma las avenidas poco iluminadas que la llevan a su nuevo barrio. Mira pasar las casas chatas, las unidades multifuncionales de viviendas, y los complejos educativos.No es su territorio de cuna  pero es su nueva cuna. Milena esta vez sabe con toda certeza  que tiene fuerzas para derrotar la sombra de su abuelo ,el mismo que está siendo homenajeado en ese momento cuando ella   jura vengarse del ultraje sufrido en su infancia en el propio velero del abuelo aquél que había soltado amarras sin esperar a nadie más.

jueves, 11 de marzo de 2010

Elena está sola

El cachetazo llegó certero. Elena ni tuvo tiempo de darse cuenta porque ella no había tenido nada que ver con lo que había sucedido en el cuarto de su hermano.Cuando escuchó el ruido que retumbó en toda la casa , llegó primera y vio el ventanal roto y a Emanuel sentado en la cama temblando y con sangre en la muñeca derecha. Cuando entró su madre y vio la escena fue directamente hacia Elena y la sacudió  tomándola de los cabellos a la vez que le exigía que le dijera  qué había pasado.Cuando Elena no respondió sencillamente porque no sabía, la madre la sacudió más fuerte  , le  pegó el cachetazo y le gritó que ya se ocuparía de ella más tarde  mientras revisaba el  brazo de Emanuel  y buscaba en la cómoda un pañuelo para atar  la muñeca lastimada de su hermano.  Merecés que te mande a vivir con tu abuela porque ya no te soporto más amenazó. Emanuel miró a Elena pero no dijo nada. Elena no intentó defenderse. Sabía que era inútil. El hijo menor siempre era perdonado aunque, como hoy, le hubieran dado el castigo de no usar la compu a la siesta por patear al perro del vecino quien vino de inmediato a quejarse .Emanuel subió furioso a su cuarto y se encerró. Después se escuchó el ruido que abarcó la casa toda.  Elena no entendía por qué la madre no preguntaba por el vidrio roto y en cambio le gritaba a ella que no sabía qué había hecho Emanuel .Una vez más Elena se sintió injustamente castigada. Su madre sólo veía la sangre en la muñeca de su hermano y ni siquiera la miró cuando salió del cuarto para curarlo en el baño.Ahora  Elena está sola y llora porque sabe y siente que es una injusticia lo que le dijo y le hizo su madre. Siempre ocurría lo mismo.Como sus padres trabajaban  Elena era la encargada de cuidar a Emanuel y ella estaba atenta a lo que hacía su hermano y nunca dijo nada de sus peleas en la escuela  también en  la calle ni de los insultos que largaba  a los grandes cuando alguno pasaba por la vereda donde él estaba jugando.  Emanuel no era fácil de entender porque ante sus padres siempre decía que eran los otros los que lo molestaban y no era totalmente cierto porque  era rápido para el puñetazo tanto como su mamá para el cachetazo. Elena está sola y cansada de que le peguen. Quiere escapar y llegar a la ruta donde ocurrió el accidente que mató a Lucía y esperar que un auto haga lo mismo con ella. Elena llora en silencio y  piensa una vez más que su madre le pega y le grita  porque no le perdona que cuando ocurrió el accidente ella se salvó y  su hermana no . Por eso tiene ganas de escapar  y llegar a la ruta y que un auto la atropelle así su madre se queda tranquila ocupándose sólo de Emanuel.

miércoles, 10 de marzo de 2010

A las 3 am

A las 3 am sonó el teléfono. Analía prendió la luz y levantó el tubo. Del otro lado su cuñada Isabel le avisó que la nena estaba en el hospital porque se había caído de la escalera. Analía supo que era otra cosa. Mientras se sacaba el pijama y se ponía como podía un jean y una remera llamó a su hermano Sebastián y lo puso al tanto.También como pudo sacó el auto del garaje y por la avenida que tenía sincronizados los semáforos alcanzó el tren de velocidad e hizo el trayecto en vía verde. Cuando se desvió hacia la izquierda para tomar el acceso al hospital la detuvo el paso del tren .Fueron minutos de tal angustia que tuvo que hacer un esfuerzo para no apretar el acelerador y embestir el tren. Cuando se levantó la barrera aceleró más de lo prudente pero no le importó.Llegó a la playa de estacionamiento y advirtió que estaba el auto de su ex marido al lado del de su cuñada. El desgraciado se trajo a la hermana para justificarse gritó mientras corría hacia la entrada que estaba allí a cincuenta metros,una eternidad delante de ella.Entró en la guardia como cualquier madre en su situación, hecha una furia y deshecha en llanto.La orientaron hacia la sala  donde estaba Micaela.Casi se cae cuando le dijeron que estaba en terapia con traumatismo de cráneo. No esperó el ascensor. Subió por las escaleras tomándose como podía del pasamanos para cobrar impulso y subir de dos en dos los escalones. Arriba mirando por el visor de la puerta de acceso a TI estaba el padre de Micaela. Cuando la vio se retiró a un costado, su hermana lo tomó de un brazo. Analía no gritó.Lo miró y sin decir nada detuvo al médico que en ese momento salía de la sala y se presentó como la madre de Micaela. La dejaron pasar. Cuando vio a su beba entubada y con un brazo vendado tuvo ganas de matar.Literalmente quiso salir a matar a su ex marido. La enfermera que custodiaba a la nena percibió el estado emocional de Analía, rodeó la cama  ,la tomó por los hombros y le aconsejó que no hiciera nada. La guardia ya tenía el testimonio del padre y por el estado de la nena sabían perfectamente que había mentido.No fue una caída, fueron golpes contundentes- le dijo como para que supiera que no iba a estar sola en esta circunstancia. Ellos tenían un deber de denuncia y lo iban a hacer.Fue la noche más cruel  de su vida . No quiso recordar nada, sólo esperar a que el diagnóstico que le dio el médico resultara cierto y que Micaela saliera de ese estado lo más pronto posible. Cuando la hicieron salir de la sala se dejó caer en el piso con la cabeza entre las rodillas en un llanto convulsivo que sólo la presencia de su hermano pudo mitigar algo. Ahora tenía ante sí dos nuevas realidades: acompañar a su hija en su rehabilitación y pelear para que la justicia  se ocupara de la criminalidad de su ex marido.

viernes, 5 de marzo de 2010

Herencia de cielo



Perfecta  no tenía dudas. Quería cruzar el Atlántico e irse de ese paisaje que no le gustaba, que no le daba el espacio que ella creía necesitar aunque sabía que nunca más iba a poder mirar esas rias que cada mañana recorría por el sólo placer de estar sentada allí mirando la lejanía del universo en la línea del horizonte. Siempre miraba el horizonte y soñaba . Imaginaba qué ciudades,qué gente, qué árboles que no fueran los que ella tenía como recurrente presencia en su pueblo, existían más allá. Eso pasaba durante el día, de noche se pasaba horas mirando las estrellas aún en los fríos inviernos de Vigo. Las estrellas  en la noche recoleta le hacían compañía. Nadie la molestaba cuando se sentaba en el patio o se quedaba parada mirando hacia el cielo. Era hinóptica esa atracción por el mundo de arriba. Perfecta quería cruzar el Atlántico siguiendo la guia de sus estrellas.Y empezó a construir su sueño. Como era menor necesitó la  complicidad de Francesco el cura de la parroquia. Era huérfana  de padre y el discurso de Francesco apelando a que en América ya estaban parientes que la podían cobijar no convenció a la madre.Ella no se amilanó. Siguió sus diálogos con las estrellas durante días, meses . El cura insistía ayudándola. Al fin se coordenaron las circunstancias y  pudo partir dejando detrás de sí el llanto de su madre que le pedía que no se fuera . Perfecta  se tapó los oídos para no oir el canto de sirena ( ésta llorona) de su madre.La travesía fue larga y por momentos peligrosa. Muchos  fueron  los días de viento y frío y también muchas las noches estrelladas. Perfecta  como siempre miraba el horizonte y las estrellas aislada del resto de los pasajeros.Entre esa  línea recta hacia la cual iba y el cielo, estaba ella con sus pensamientos y sus pocas palabras. Los otros ya no la molestaron con sus preguntas cuando vieron la insistencia de ella en callar y mirar los dos puntos de su propio universo. América no fue lo que imaginó, pero nunca dijo nada. Se acostumbró al nuevo paisaje de fuertes vientos fríos. Pero siguió mirando el cielo. Se casó con el hombre que eligió  y tuvo la familia numerosa que todas las mujeres tenían en su época. Y siguió mirando las estrellas y  la imagen que diseñaba  la Cruz del Sur con la cual, sospechaban sus hijos, entablaba diálogos que nunca tampoco llegarían a saber.Uno de los hijos de sus nietos, sólo uno de los muchos que tuvo, heredó esa pasión por la noche estrellada. Ahora él también ,ya adulto, enseña a su ahijado a mirar el cielo  a través de ese largavista que acompañó su infancia en los momentos difíciles que siguieron al divorcio de sus padres.Sobrino y tío repiten el diálogo con las estrellas de esa mujer que no conocieron.La bisabuela Perfecta ,como Ulises ,navegó su cielo pero nunca volvió a Itaca.

jueves, 4 de marzo de 2010

Valdivia 1960

Valdivia 1960


Anoche Ana tuvo múltiples sueños. Demasiados se dijo al despertar con un collage de imágenes que recuerda ahora y que remiten a momentos importantes de su vida. Sin embargo recuerda nítidamente la última escena.Una calle ,ella recogiendo la botellas y papeles que dejan los transeúntes  hábito que tiene para mantener limpia la avenida porque la primera lluvia fuerte que cae inunda todo por los desagües tapados.Dentro de la imagen del sueño está haciendo eso. Levanta la vista y cruzando la vereda por la esquina ve a su hija que se dirige al trabajo. La mira. Es joven ,es apasionada por su profesión , trabaja sin descanso defendiendo los derechos de los otros. Hasta aquí la imagen del sueño.Ana ahora precisamente está con la bolsa en la mano.Piensa en la imagen, piensa en esa bolsa de residuos y en su hija. Ana piensa que ya es hora de que su vida no pase por la de ella, que debe dejarla volar aunque se dice siempre lo hizo porque María armó su vida como quiso.Igual piensa en eso del desapego.Vuelve a entrar en su casa. Prende el televisor,ve las noticias que ya vio anoche y alguna novedad de Chile que es lo que le interesa. La abisma el terremoto que está allí nomás. Lamenta tener la edad que tiene, porque si no fuera por la edad  ya no estaría aquí sino allá se dice.Es más quiere estar allá. Quiere ver qué está pasando quiere sentir en carne viva lo que mínimamente sintió cuando era muy joven y las ondas del terremoto de Valdivia llegaron a su provincia. Recuerda ese día. Su madre estaba en cama hacía meses por un deslizamiento de un disco que le impedía estar de pie. Los tratamientos no daban resultado y su madre estaba cada día más angustiada. Recuerda que le llevaba un libro cuando atravesaba el amplio salón y sintió que el piso se movía. Miró hacia el techo y las dos sólidas arañas de bronce  oscilaban como un péndulo.Eran grandes,pesadas y oscilaban. Tuvo miedo miró al costado y la misma lámpara de la biblioteca también se movía.Corrió hasta el cuarto de su madre. y la encontró exaltada por no poder levantarse.Junto a ella estaba su hermana mayor. Fueron segundos eternos. Se pusieron las dos debajo del dintel de la puerta  ahora no recuerda cómo habían aprendido que en caso de desastres ése era el lugar para protegerse o debajo de una mesa o de una cama. Estaban aterradas porque no sabían cuánto iba a durar.La sensación en los pies era la misma, una ondulación que en nada se parecía a la de las mareas que conocían desde niñas. Ahora Ana recuerda la escena y piensa más que nada en los ojos de su madre esos ojos que mostraban el terror de estar sujeta a una cama sin poder disponer de su cuerpo. El terremoto de Valdivia pasó.Los años pasaron.Su madre tiempo más tarde se recuperó e hizo una vida plena viajado por el mundo en continuo movimiento. Ahora Ana sabe que esa secuencia de su juventud casi niña no la olvidó nunca.Saca de una antigua caja de madera la fotografía del desastre que recortó de un diario. Piensa en lo que sucedió ahora en Haití y en  Chile.Se siente cansada e impotente. No le alcanza con las colaboraciones que hace quiere estar allí pero sabe que no puede. Ahora es ella y no su madre la que siente una inmovilidad que la perturba.Guarda la fotografía .Apaga el televisor y se dedica a llamar a cada uno de sus hijos repitiéndoles por millonésima vez cuánto los ama. Nada dice de su anhelo de cruzar la cordillera, ni de Haití.Se sienta  abre la compu y escribe un mail a su amiga que está a punto de partir para radicarse en la Toscana. Dentro de pocos días celebrará sus cincuenta años en Venezia. Los pensamientos de Ana están con ella y su sueño.Sabe que se merece esa oportunidad de cambiar de rumbo.Ana también  sabe  que ella no llegará nunca a Haití ni a Valdivia en este 2010.   


martes, 23 de febrero de 2010

Martina y el libro de Historia

Martina ha sido violada

 por el hombre que está al lado de su madre.Sabe que no es la única que pasa por esto. Lo sabe pero igual se lo han repetido hasta  cansarla,  los policías, los psicólogos de la justicia, su propia madre, las vecinas. Martina ha escuchado a todos cuando en realidad quería que se callaran y que entendieran que ella no quiere ese hijo y que sólo pide que la vuelvan a dejar como antes, con sus doce años recién cumplidos y su libro de historia, ése que leía cuando Fabricio la atacó y le hizo el hijo que los otros la obligan a tener.

sábado, 20 de febrero de 2010

El niño Luciano


El  niño Luciano no está atento. Mira a  Lucas que se sienta junto a Ramiro y sin mediar palabra , le arroja el sacapuntas que le pega en el brazo. Lucas llora. Hay alboroto en el aula. La maestra Roxana interviene. Se acerca a Lucas , le acaricia la cabeza para tranquilizarlo. No dice nada. Sólo mira a la clase para que vuelva el silencio.Los chicos se callan. Roxana regresa a la pizarra y sigue escribiendo .Luciano ahora no mira a Lucas,mira a Sebastián ,a Parra, como le dicen todos, y le arroja la goma de borrar.Yerra. Cae en el  banco de Mariana quien sorprendida,  pega un grito. La maestra no necesita averiguar nada, sabe que es Luciano el causante del desorden. Se acerca a él , lo mira , no lo reta, no lo toca porque a Luciano no le gusta que lo toquen. Pasa su mano por la cabeza de Mariana como es su costumbre para serenar a los chicos,y todo se calma. Pide a Luciano que la ayude a repartir las hojas que tiene sobre el escritorio. A Luciano se le iluminan los ojos. Se levanta y corre a cumplir la tarea. Roxana  se lleva el dedo a los labios, los chicos  comprenden que les está pidiendo otra vez silencio.Colaboran porque todos ya saben cuál es el problema de Luciano y aprendieron también que entre todos pueden ayudarlo. Luciano reparte las hojas banco por banco. No recibe insultos. La maestra observa. El salón de clases es amplio y luminoso y son muchos los chicos de ese tercer grado mixto que le tocó como experiencia ese año. Luciano avanza por los pasillos laterales que recorren las paredes llenas de afiches que colocan los propios chicos con la ayuda de los  padres que aportan el material para educar a sus hijos.Tratan temas de medio ambiente, alguno sobre el cuidado del agua, otro sobre el reciclaje de la basura, otro sobre la prevención del dengue.Hay  varios afiches sobre los Derechos del Niño. También están fijados con alfileres los propios dibujos que en la clase hacen los alumnos. Luciano llega al fondo del aula con las pocas hojas que le quedan. Roxana está atenta porque en el anteúltimo banco se sienta Ramiro .Espera que no se produzca ningún contratiempo. Luciano entrega la hoja a Esteban y a Roque  y avanza para hacer lo mismo con Ramiro. En ese momento Ramiro le grita:- Todos te aguantan porque la señorita Roxana lo pidió pero yo no te aguanto más , y agregó , mi papá tiene razón , vos no tenés que estar acá sino en un reformatorio junto con tu hermano drogadicto  porque sos igual que él y vas a terminar como él . Luciano tiró al suelo las hojas que le quedaban y salió corriendo. Roxana lo detuvo antesde de que alcanzara la puerta de salida. Lo tomó por los hombros, lo atrajo hacia sí ( Luciano se dejó tocar)  y lo calmó. Luciano no lloraba, tenía convulsiones.Los chicos miraban con los ojos muy abiertos a la maestra. Roxana tomó el vaso con agua que siempre tiene sobre  su escritorio y dio de beber a Luciano. Cuando se tranquilizó le dijo: -Volvé a tu banco. Ahora cuando Ramiro  empiece a leer la hoja que le entregaste  , va entender que está equivocado y va a poder explicarle a su papá cuáles son tus derechos para estar aquí y no en el reformatorio. Luego comenzó a leer en voz alta y muy lentamente el texto que había preparado sobre el tema de la violencia verbal . Por dentro Roxana medía sus propias fuerzas para seguir adelante con estos nuevos desafíos que significaba ser maestra en estos  tiempos .

lunes, 15 de febrero de 2010

Vínculos

Gabriel camina por la costanera en su rutina diaria no por gusto de mantener en forma el cuerpo, sino para mantener en orden su espíritu. Ayer cumplió cincuenta años y ese mismo día se cumplieron veinte de ausencia del abuelo Tomás.Los años empiezan a pesarle, los propios de su cuerpo y los de sus recuerdos .Camina la larga cinta de la costanera, como lo hace todos los días, antes de llegar al diario. Mira el río, la sólida baranda que lo bordea, los añejos árboles, los muchos bancos que esperan a los viejos y a los niños y que en este momento están vacíos. Camina mirando los colores y el movimiento de esa naturaleza que a esa hora está límpida aunque percibe que no tardará mucho en cambiar. Deportista de toda la vida, su cuerpo reconoce , como si fuera un muy bien ajustado aparato de precisión ,el lenguaje del espacio de agua y de cielo que lo rodea.” Todo es lenguaje” , le decía siempre su abuelo Tomás. Y era cierto. El viejo remolque, el Toty como lo bautizó Juan Vargas un amanecer de borracheras históricas, avanza lentamente abriendo su ruta para llegar a destino en el puerto. Ya tiene encima los signos de su vejez en el óxido que le da una pátina de objeto de museo, pero no claudica, sigue allí, avanzando en el río. Gabriel ve esa carcaza avenjentada y se detiene. Se apoya en la balustrada de hierro prolijamente repintada hace pocos meses. Mira correr el río ,mira la barcaza que ya está próxima a pasar delante de él , mira la imagen que conoce de memoria pero que lo sigue seduciendo desde la primera infancia, cuando los padres por tradición, llevan a los niños a la costanera para conocer el río y ver pasar lentamente la barcaza. Fue el abuelo Tomás también el que lo inició en el rito de mirar el río, de nadar en él y respetarlo. El abuelo Tomás está ahora allí , junto a él. Gabriel mira hacia su costado derecho como si efectivamente el abuelo estuviera a su lado. Siente un palpitar acelerado en el pecho .Respira hondo. Sabe que el abuelo Tomás no está a su lado sino en lo más profundo de su “río alma” . El abuelo Tomás,ese hombre que murió una madrugada baleado por sicarios cuando salía del diario  .El abuelo Tomás muerto por haber denunciado la pedofilia de un poderoso candidato político. El abuelo Tomás que había tomado la valiente decisión de confesar públicamente el agravio sufrido cuando sólo era un niño de cinco años y la calle era el lugar común de los juegos infantiles.Gabriel fija la mirada en el río. La barcaza ya lo ha dejado atrás indiferente a su presencia .En la estática quietud de la mañana , lentamente como el mismo Toty, avanzan las palabras que lo van poblando. Se deja tomar por ellas. Las ordena como el niño malabarista que en  estos tiempos de abandonos, hace detrezas con sus naranjas en las esquinas de los semáforos . Los lenguajes de la infancia, piensa. Se aleja de la balustrada y también de la rutina de la costanera. Ahora camina con paso firme dejando impronta en las calzadas, en el asfalto.Cruza la avenida de doble carril,  dobla esquinas y llega al diario,ése que heredó del abuelo Tomás. Entra en su oficina de paneles de madera noble  y vidrios traslúcidos . Se sienta  en su silla giratoria. Abre la computadora y escribe. No intuye, ya sabe las nuevas tormentas que despertará el editorial que aparecerá mañana.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Mia

Cuando él se levantó de la cama Mía se quedó mirándolo mientras se vestía. El cuarto estaba rodeado de una penumbra grisazulácea. Las cortinas blancas, transparentes se movían con el viento que venía del mar cercano. No era muy tarde,pensó. Pero él igual se levantó y se vistió para irse.No dijo una sola palabra, no hizo ningún comentario. Fue al cuarto de baño y escuchó que abría la canilla. Se lavará el rostro como de costumbre para sacarse mi olor, no se ducha porque no se atreve a sacárselo del todo .Miró el ondular de las cortinas. El mar estaba  allá , apenas a cien pasos de la cama.No tuvo fuerzas para levantarse. No quería hacerlo.Sólo deseaba permanecer allí,  inmóvil,  sin pensar en nada o sí, quizás pensando en todos esos años que había amado incondicionalmente a ese hombre que no le pertenecía y que ahora se estaba quitando los rastros de ella para volver a su hogar. Sintió sus labios en la frente cuando se despidió.Ella no respondió. El le dijo "Serás mía para toda la eternidad" . Ella no giró la cabeza para verlo desaparecer detrás de la puerta. Se quedó así inmóvil hasta que la noche entró en el cuarto y ya no distinguía sino la silueta de su propio cuerpo abandonado en  las sombras. No lloró. No gritó. Se tragó una a una las palabras de él. No las que le dijo cuando se retiró después de besarla en la frente sino las miles de palabras que pronunció en todos esos días, esos años, jurándole que nadie los separaría. Mía tu nombre es tu destino.Jamás amarás a otro hombre.Fue cruel y ella pensó en su madre y en el nombre que le había puesto y que  siempre le hacía sentir que era de los otros y no de ella misma.Desde niña su nombre fue su incertidumbre.A las cuatro de la mañana la llamaron por teléfono.Le avisaron que había muerto de un infarto. Mía no lloró, no gritó sólo se quedó con sus palabras .El  había creído que ella era heroica en su amor por él, a esa hora, ella ya creía que él no la merecía. Abandonó  la casa , el pueblo,sus rastros  En  otro extremo del mundo dejó de llamarse Mía para poder arrancarse cada uno de los puñales-palabras que él le había clavado nombrándola.

lunes, 8 de febrero de 2010

Aldana

Aldana camina lentamente en dirección al río.Respira el aire ahora fresco que la alivia de tanto calor agobiante y que no la dejó dormir por la noche. LLega a la ribera en un estado de absoluta calma. De pie ve las aguas de ese río que hace meses amenaza con desbordarse y piensa en las últimas catátrofes de otros lugares del mundo. Ayer en la oficina municipal leyó el aviso que expusieron sobre las cotas históricas del Paraná y pensó que todavía faltaba para llegar a un aproximación peligrosa que exigiera la evacuación. Las aguas están turbulentas para un río calmo como el Paraná.También están turbias. Camina descalza por la orilla.No tiene espíritu apocalíptico pero tampoco es ingenua.Sabe leer el lenguaje de la naturaleza, por lo menos el de su espacio.Mientras avanza ,avanzan también sus pensamientos en un orden retrospectivo minuciosamente cronológico del cual por ahora no es consciente. Piensa en el viaje que hizo hace diez años al Brasil con la intención de trabajar con uno de los grupos de Paramédicos sin Fronteras,piensa en las experiencias casi límites que vivió en las favelas, piensa en el impacto que tuvo cuando vio la dimensión real de las creencias afro que interferían la pronta intervención de ellos pero que debían respetar si querían cumplir con sus objetivos.Vio y “ve” en este momento, el complejo universo de creencias que tienen más fuerzas que otras religiones. Supo de los espíritus que ayudan y de los que no,supo de la homologación entre el panteón candomblé y el cristiano, supo que allí al lado, como en Cuba y en Haití la presencia africana es una identidad propia,supo también que allí había perdido para siempre a su amiga Isabel quien seducida por el pai Joâo quedó en la favela dando la espalda a todo su pasado.El río sigue deslizándose creando un oleaje que pinta el paisaje con otra textura. Aldana piensa ahora en los altares que están allí, en el pueblo y que invocan al Gauchito Gil,santón regional, piensa en el color rojo que lo identifica,como el Ogún africano , en las cintas y velas que arden todo el día. El agua moja sus pies. Se detiene y mira el río de frente.Avanza unos metros hacia adentro.Ahora no piensa.Siente.Sigue avanzando. Aldana ahora quiere encontrarse con su niña , esa niña que exactamente hace un año desapareció en ese río después de haber sido violada por el hombre que ella había llevado a su casa para cuidarlas del desamparo en el cual vivían desde el abandono del padre.Aldana sigue avanzando.La cinta roja en su muñeca y la medalla de la Virgen de Itatí desaparecerán con ella en las aguas del Paraná.Cuando las viejas del pueblo se acerquen y escuchen desde la orilla los “silbidos” de los ahogados, sabrán dónde está ahora Aldana.

viernes, 5 de febrero de 2010

El regalo

" A Carola le  gustaban las remeras y los pantalones que su tía Marta le compraba porque ella era  la única sobrina y le encantaba comprarle ropa. Todos los meses le traía algo nuevo y casi siempre de los colores que a Carola le gustaban mucho como el celeste y el colorado. También le gustaba el color rosa pero un poco menos porque pensaba que era un color para nenas más chicas y ella ya no era tan chica porque tenía casi seis años,digo casi porque faltaban pocos días para su cumpleaños.
Ese día cuando la tía Marta le dio el regalo Carola se puso muy contenta porque la bolsa era grande y tenía también un moño grande.Abrió el paquete  para ver que había adentro y encontró una pollera de  jean con una mariposa bordada en el bolsillo. Era un pollera preciosa pero Carola supo que no la usaría porque ya le había pasado una vez que, por no usar pantalones, el padrino de su hermano Sabastián le había tocado la cola y eso a ella no le había gustado nada y mucho menos le había gustado que su mamá no le creyera cuando se lo contó. Por eso no le dijo gracias a la tía Marta porque como se acordó del padrino de Sebastián tuvo ganas de llorar y salió corriendo para su cuarto arrastrando la bolsa grande con el moño grande que ya no le gustaba más."

Fuente:
Ana Maria Donato , Esa otra Niñez. Secretaría de Cultura ,Chaco, Argentina.

domingo, 31 de enero de 2010

Los pasos de Lurdes

Lurdes es hija adoptiva y lo sabe desde niña.Lleva muchos años sintiendo que no le alcanza el agradecimiento porque la habían rescatado de una muerte segura producto de una violencia cuyos detalles le fueron revelados sólo más tarde, cuando en un arrebato de angustia , su madre le contó sus propios temores .En ese instante Lurdes se partió en dos y desde entonces perdió el rumbo de su yo interior. Para todos seguía siendo la misma niña respetuosa ,bien educada y bien aprendida que habían diseñado como formato de "hija" esos padres que la habían criado . Por dentro, Lurdes era una sombra errante que no sabía de dónde venía ni a dónde iba.Así pasó su adolescencia y su juventud mirándose cada mañana en el espejo del baño, tratando de descifrar ese rostro que la miraba con ojos tristes, de una profundidad que lastimaba. A los diecisiete años se casó embarazada y huyó o creyó huir del rostro del espejo. Fue el paso que necesitaba dar. Nació su hija y la llamó Victoria .Apoyada por el entorno familiar, que no la juzgó, se sintió más segura. Cambió su mirada .Con  Victoria , su mundo- se dijo- tenía futuro. Sin embargo no pasó mucho tiempo hasta que  recibió ese primer golpe que le dejó un brazo roto.Se desmoronó  y creyó que su historia volvía a quebrarse. Ese mismo día después de volver del hospital  con el yeso que la limitaría por más de un mes, Lurdes miró a Victoria que dormía en su cuna.Pensó que no sabía cuándo vendría el segundo, el tercer golpe.En un instante todo su interior se reconstruyó.Tuvo la certeza de que no iba a permitir que su hija fuera testigo de ninguna violencia ,de ninguna humillación, mientras ella pudiera evitarlo. No dudó. Denunció  al hombre que hasta ese momento era su marido y se separó. No volvió al antiguo hogar.Se quedó sola dispuesta a enfrentar su propio rostro.El día que le entregaron la sentencia de divorcio Lurdes bajó las escaleras del Juzgado sabiendo que ahora sí había salido del espejo.

lunes, 25 de enero de 2010

No me delates

Ema entró en el cuarto de su hermano tras golpear antes la puerta y no recibir respuesta.Vio que Germán estaba con su computadora muy concentrado y no la oyó. Estaba visiblemente agitado.Ema preocupada se acercó y se paró detrás de la silla y miró la pantalla.Germán ni siquiera le prestó atención.Ella no podía creer lo que su hermano de sólo diez años estaba haciendo.Chateaba con alguien que se decía Pablo y usaba un lenguaje que inmediatamente detectó. Una sola mirada a los textos le bastó para saber de qué se trataba. Leyó un poco más antes de sacar a Germán de la situación de la cual era partícipe sin tener en cuenta los riesgos. Se plantó delante del teclado y cerró la sesión de chat ante los ojos furiosos del niño. Luego se sentó en la cama arrimada a la ventana para dar más espacio al sector de estudio y preguntó quién era el tal Pablo porque ella no lo tenía registrado como amigo ni conocido. Al principio Germán se escabulló con excusas infantiles.Ante la tajante repregunta de Ema contestó que era un muchacho que le enseñaba muchas cosas que a él le interesaban.Ema cerró los ojos un instante para digerir el alcance de la respuesta de Germán luego,con firmeza ,le explicó qué era la pedofilia y los peligros que había en la web. Germán se negó a aceptar la versión de la hermana y la echó del cuarto a los gritos diciéndole que no se metiera en sus cosas.Ema salió y decidió esperar antes de informar a sus padres lo que ocurría. Durante cuatro días estuvo atenta y contra la voluntad de Germán se presentaba en el cuarto en momentos en que éste estaba usando la compu Finalmente surgió lo previsible.El supuesto Pablo mandó a “su amigo” un explícito video de sexo con un menor.Germán se sobresaltó cuando vio lo que vio .Se abrazó a Ema y lloró como el niño que todavía era a pesar de que la tecnología le había abierto , como a todos los chicos de su edad ,mundos desconocidos .Estaba asustado,hundida la cabeza en el pecho de su hermana, entre los sollozos que no cesaban le dijo :”Yo no quería ver esto,por favor no me delates”. Ema lo abrazó,le acarició la cabeza de rebeldes rulos castaños y le hizo una contraoferta:
-Yo no digo nada si vos prometes y sabés lo que significa esa palabra, que no chateas sino con los amigos que en casa conocemos y agregó-Si cumples callaré hasta que lo crea oportuno porque tenés que saber que esto es muy serio.
Germán comprendió. Hoy Ema ocupa mucho de su tiempo en la Ong que armó para trabajar sobre el tema del uso de la web y la pedofilia.No está sola,muchos de sus compañeros se sumaron al proyecto conscientes de que el flagelo es más ancho y profundo de lo que aparece en las pantallas de las computadoras .

domingo, 24 de enero de 2010

La espera


Sábado de verano. El clima ha estado azotando la región con interminables lluvias y calores sofocantes. El sistema eléctrico no soporta la demanda y el río no es ya alivio porque la creciente lo hace prácticamente inaccesible. Frente a ese río que se desliza indiferente a toda angustia humana,está sentada Isabel. Hoy cumple 39 años y está allí sola, con una soledad inmensa que la abarca toda.Piensa en su días y sus noches de cuidadora profesional, atendiendo enfermos, inyectando medicinas, abriendo bocas de niños y ancianos para suministrar el medicamento que alivie el dolor.Ella sí  puede decir que sabe de qué se trata eso del sufrimiento humano.Durante los últimos veinte años ha cumplido esa misión de asistente de enfermos terminales.Nadie la obligó.Fue una elección profesional. Hoy allí frente al río entiende que ha sido más que eso ,ha sido una elección de vida. Isabel ve pasar como por una pantalla esos rostros y esos cuerpos que ha limpiado,cuidado,masajeado y acariciado hasta el instante en que la vida se esfuma.Borra por un instante esos recuerdos y mira otra vez el río que se desliza amenazante.Durante la noche ha crecido más de lo previsto. Mira otra vez el agua transparente que pasa entre sus dedos y se va corriente abajo. Mira la costa de enfrente.Allí hay otro país que supo tener su gloria y hoy también está confuso como tantos, incluso como el suyo.En esta hora la soledad no le pesa, le duele como le duele entender qué pasa por la mente de un hombre cuando viola a una niña. Anoche llegó a su guardia Rocío, con sus cuatro años mutilados para siempre. Rocío es la hija  del médico jefe del hospital quien anda , sin entender razones ,buscando hacer justicia por mano propia. Isabel no pudo hacer nada esa noche,sólo llegar hasta el río para sentarse allí con los pies en el agua esperando que los hechos sucedan. El río no sabe de cambios climáticos, sólo se desliza. El padre sí sabe de leyes pero hoy es un río desbordado  y tampoco se detiene.

domingo, 17 de enero de 2010

La decisión de Luciana



La vías del ferrocarril que demarcan la frontera  del pueblo son la obsesión de Luciana . Todos los días  sale de su casa y camina la corta distancia que  la separa de la estación y allí se queda sentada en el banco mirando las  vías que sabe que vienen de alguna parte y llevan a otra.Siente una atracción misteriosa por esas dos líneas de hierro atravesadas por muchos troncos de árboles que nunca llegará a saber que se llaman durmientes.Ahora está allí y espera. Ha salido silenciosamente por la puerta trasera de la cocina y tuvo la suerte de que Tierra no ladró, simplemente la siguió y está sentada a su lado. Es una perra que llegó un día a la casa y se quedó como hacen todos los perros del pueblo.La llamó Tierra porque cuando  la descubrió detrás de la montaña de leña en el fondo del patio, estaba toda sucia de barro y tenía una pata herida y una oreja también lastimada. Luciana la adoptó como la muñeca que nunca tuvo.Cuando Julián juega a la pelota, Tierra corre  y la empuja más lejos todavía entonces Julián  la golpea mucho como su padre la golpea a ella. Viven los tres solos porque la madre se fue a la ciudad cansada también de ser golpeada y nunca más regresó. Luciana sólo recuerda su largo pelo negro y sus grandes ojos verdes. Ella también tiene los ojos verdes. Ahora sentada en el viejo banco de la estación sólo piensa en la tremenda paliza que le dio su padre anoche por creer que había sido culpable de romper el mango de su fusta.A Luciana le dolieron  los cintarazos y tuvo rabia porque el  padre sabe que es Julián quien siempre saca la fusta del clavo que está al lado de la puerta, y  gritó  fuerte mientras su hermano  reía. A Julián también  le gusta pegar . Anoche el padre  también le repitió , mientras se sacaba el cinto, que iba a aprender a portarse bien y  a no  ser una atorranta como su mamá. Luciana está cansada de que le peguen por eso mira las vías del ferrocarril . Espera que llegue el tren , ése que no sabe de dónde viene ni a dónde va.Sólo sabe que un día su mamá se fue en él y nunca más volvió a buscarla.Luciana no quiere subir al tren.Quiere oir el ruido de la máquina acercándose  para tirarse en esos troncos que nunca sabrá que se llaman durmientes.

domingo, 3 de enero de 2010

La camiseta


A Fabián le gusta Boca como a su abuelo Pedro  aunque su padre se enoja mucho por esto.Para Reyes pidió tener una camiseta. Cuando lo escuchó, el padre saltó como si estuviera ante la 12 contraria y  gritó que de ninguna manera iba a tener esa camiseta , que ya tenía la que él le había regalado y que si los Reyes le traían la camiseta de Boca la quemaba en la parrilla.Dicho esto, salió de la cocina diciendo malas palabras contra su suegro.Fabíán se refugió en su abuelo.Asustado porque su padre había gritado mucho, le preguntó:
-Por qué me grita así? .
Don Pedro le acarició la cabeza y le contestó:
- A  tu padre lo enoja mucho que seas hincha de Boca como yo, sos su único hijo y quiere que seas de San Lorenzo para llevarte a la cancha cuando crezcas un poquito más y allí gritar mucho como grita él  - y agregó - Vení vamos a la plaza hasta que se tranquilice.Cuando volvamos voy a hablarle para que no te grite porque no quiero que crezcas pensando que el fútbol es una guerra y no sólo un juego que nos entretiene.Fabián lo escuchó y dijo:
-Y si cuando volvemos tomó mucho vino, qué vas a hacer?
 Don Pedro sintió una puñalada en el pecho.Un inocente pedido de Reyes desató la tormenta interior que hace años tenía instalada en el alma y que lo hacía ir todos los días a la casa de su hija para vigilar a ese  yerno violento que le quitaba el sueño . Don Pedro,el abuelo  Pedro, ya viejo,vivía en un estado de alerta que nunca pensó le sucedería a él.

sábado, 2 de enero de 2010

Lógica elemental



En el barrio todo era movimiento. Angeles estaba contenta e iba de una casa a otra metiéndose entre los adultos para ver cómo armaban la celebración del Año Nuevo que escuchaba decir "este año tiene que ser a lo grande" como decía el papá de Juana y también los papás de Andrés, de Julia, de Tomás, de Sergio y de Agustín. Todos los papás estaban activos.De a ratos se juntaban en la vereda y tomaban unos mates que les traía Sonia,la hermana mayor  de Tomás.Las mamás también  preparaban cosas. En el patio de la casa de Sergio estaban cocinando un lechón grande "como una vaca que le regaló el intendente" le decía Angeles a  Camila ,exaltada con tanto movimiento y tantos preparativos.El barrrio olía a rico hoy aunque todos eran bastante pobres .Por eso mismo a Angeles le sorprendió tanto alboroto. En algunas veredas  había olor a cebolla frita , en otras ,a pan recién hecho.Angeles iba de un lado para el otro ,entraba en las casas, miraba qué estaban preparando las mamás y las tías y las abuelas y también escuchaba trozos de conversaciones que la tenían un poco desconcertada porque hablaban de cosas que ella no sabía.Esto sobre todo pasaba cuando hablaban los hombres  porque decían más malas palabras pero reían.Con  clavos y martillo , el papá de Luis aseguraba lo que decían ,sería la mesa más larga hecha en Argentina para celebrar el Año del Bicentenario. "Qué carajo! -escuchó decir al padre de Luis- nadie nos va a quitar esta fecha a nosotros ,todo el país va a hablar de esta mesa". Angeles no entendió qué quiso decir pero igual estaba contenta porque le gustaba que todos estuvieran juntos y nadie la retara ni a ella ni a los otros amigos porque casi no los atendían .Ella, seguía pensando en eso que escuchaba decir sin saber de qué se trataba:  el Bicentenario. Tanto repitieron la palabra que Angeles se metió en la cocina donde la  mamá de Syvia estaba amasando panes ,y subiéndose al banquito que estaba arrimado a un extremo  le preguntó:
-Isabel ¿qué es el bicentenario ?
Isabel sin interrumpir el amasado le explicó muy simplemente de qué se trataba. Angeles la miró extrañada y bajándose del banquito ,le contestó:
-Ustedes están haciendo una mesa grande, grande, por eso que me dijiste y todos los días el papá de Luis dice que es un país de mierda porque no consigue trabajo, y el de Camila dice lo mismo porque tampoco tiene trabajo y  mi  tía   dijo lo mismo en Navidad cuando tuvo que ir a trabajar mucho más al supermercado y llegó cansada porque los trenes no andaban  Y agregó:
- Si  mañana  el papá de Luis no consigue trabajo y el de Tomás tampoco  y  mi papá tampoco, ¿por qué no hacen la fiesta sólo  por el Año Nuevo ?- remató  yéndose para la vereda  donde estaban sus amigas saltando la cuerda.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Las preguntas de Camila




A la  Mamá
¿Por qué su abuelo lastimó a Paula ?


A la madre de Paula:
¿ Por qué le seguís dando el mate a tu papá si lastimó a Paula?


A su abuelo:


¿Vos también me vas a lastimar a mi como el abuelo a Paula ?


A su tío Jerónimo:


¿Vos sabés lo que le hizo el abuelo a Paula?


A la Seño:


¿Por qué los hombres lastiman a las nenas ?


A la Madre:
¿Por qué ustedes creen que yo no entiendo?


A su amiga Laura:


¿Por qué los grandes son tan tontos para responder cuando nosotros  les preguntamos?


 A su amiga Paula:


¿Querés que te ayude a pegarle a tu abuelo?

sábado, 26 de diciembre de 2009

Ese insomnio

El alboroto en el colegio San Esteban es mayúsculo. La tradicional institución se vio sacudida por la noticia que se hizo pública gracias a la fortaleza de Andrea De Simoni quien  no dudó un instante. Eficiente como pocas informó lo ocurrido a los otros padres reunidos en su casa y con sus habilidades de psicóloga les planteó el tema sin eufemismos. Hubo llantos, gritos de las madres y algunos silencios quebrados ,sobre todo de los hombres. Fueron sin embargo y a pesar de todo el dolor,taxativos. No serían cómplices de ninguna manera y enfrentarían a las autoridades del colegio y a la prensa que sabían ya estaba al tanto por la presencia de Sebastíán Arguelles que sigue los casos de abusos con estrategias de sabueso . En el informativo central de la noche dio la noticia sin amarillismo guardando la cautela que lo caracteriza.
En la casa de Mauro, se ha apagado el televisor y  con una sobrehumana  forma de encarar  la situación Paula y Rodrigo mantienen a los chicos ocupados sin  demostrar la angustia que los invade para tranquilizar a los hermanos más pequeños de Mauro que se asustaron mucho cuando el padre dio un fuerte puñetazo en la pared y abrazó fuertemente a su hijo. Por la noche el matrimonio , en un nudo de dolor, espera en vela, ese amanecer que saben los llevará por  los larguísimos  laberintos de esa justicia que nunca tiene el tiempo que su angustia de padres pide a gritos en el abismo de su insomnio.