El niño Luciano no está atento. Mira a Lucas que se sienta junto a Ramiro y sin mediar palabra , le arroja el sacapuntas que le pega en el brazo. Lucas llora. Hay alboroto en el aula. La maestra Roxana interviene. Se acerca a Lucas , le acaricia la cabeza para tranquilizarlo. No dice nada. Sólo mira a la clase para que vuelva el silencio.Los chicos se callan. Roxana regresa a la pizarra y sigue escribiendo .Luciano ahora no mira a Lucas,mira a Sebastián ,a Parra, como le dicen todos, y le arroja la goma de borrar.Yerra. Cae en el banco de Mariana quien sorprendida, pega un grito. La maestra no necesita averiguar nada, sabe que es Luciano el causante del desorden. Se acerca a él , lo mira , no lo reta, no lo toca porque a Luciano no le gusta que lo toquen. Pasa su mano por la cabeza de Mariana como es su costumbre para serenar a los chicos,y todo se calma. Pide a Luciano que la ayude a repartir las hojas que tiene sobre el escritorio. A Luciano se le iluminan los ojos. Se levanta y corre a cumplir la tarea. Roxana se lleva el dedo a los labios, los chicos comprenden que les está pidiendo otra vez silencio.Colaboran porque todos ya saben cuál es el problema de Luciano y aprendieron también que entre todos pueden ayudarlo. Luciano reparte las hojas banco por banco. No recibe insultos. La maestra observa. El salón de clases es amplio y luminoso y son muchos los chicos de ese tercer grado mixto que le tocó como experiencia ese año. Luciano avanza por los pasillos laterales que recorren las paredes llenas de afiches que colocan los propios chicos con la ayuda de los padres que aportan el material para educar a sus hijos.Tratan temas de medio ambiente, alguno sobre el cuidado del agua, otro sobre el reciclaje de la basura, otro sobre la prevención del dengue.Hay varios afiches sobre los Derechos del Niño. También están fijados con alfileres los propios dibujos que en la clase hacen los alumnos. Luciano llega al fondo del aula con las pocas hojas que le quedan. Roxana está atenta porque en el anteúltimo banco se sienta Ramiro .Espera que no se produzca ningún contratiempo. Luciano entrega la hoja a Esteban y a Roque y avanza para hacer lo mismo con Ramiro. En ese momento Ramiro le grita:- Todos te aguantan porque la señorita Roxana lo pidió pero yo no te aguanto más , y agregó , mi papá tiene razón , vos no tenés que estar acá sino en un reformatorio junto con tu hermano drogadicto porque sos igual que él y vas a terminar como él . Luciano tiró al suelo las hojas que le quedaban y salió corriendo. Roxana lo detuvo antesde de que alcanzara la puerta de salida. Lo tomó por los hombros, lo atrajo hacia sí ( Luciano se dejó tocar) y lo calmó. Luciano no lloraba, tenía convulsiones.Los chicos miraban con los ojos muy abiertos a la maestra. Roxana tomó el vaso con agua que siempre tiene sobre su escritorio y dio de beber a Luciano. Cuando se tranquilizó le dijo: -Volvé a tu banco. Ahora cuando Ramiro empiece a leer la hoja que le entregaste , va entender que está equivocado y va a poder explicarle a su papá cuáles son tus derechos para estar aquí y no en el reformatorio. Luego comenzó a leer en voz alta y muy lentamente el texto que había preparado sobre el tema de la violencia verbal . Por dentro Roxana medía sus propias fuerzas para seguir adelante con estos nuevos desafíos que significaba ser maestra en estos tiempos .
sábado, 20 de febrero de 2010
El niño Luciano
El niño Luciano no está atento. Mira a Lucas que se sienta junto a Ramiro y sin mediar palabra , le arroja el sacapuntas que le pega en el brazo. Lucas llora. Hay alboroto en el aula. La maestra Roxana interviene. Se acerca a Lucas , le acaricia la cabeza para tranquilizarlo. No dice nada. Sólo mira a la clase para que vuelva el silencio.Los chicos se callan. Roxana regresa a la pizarra y sigue escribiendo .Luciano ahora no mira a Lucas,mira a Sebastián ,a Parra, como le dicen todos, y le arroja la goma de borrar.Yerra. Cae en el banco de Mariana quien sorprendida, pega un grito. La maestra no necesita averiguar nada, sabe que es Luciano el causante del desorden. Se acerca a él , lo mira , no lo reta, no lo toca porque a Luciano no le gusta que lo toquen. Pasa su mano por la cabeza de Mariana como es su costumbre para serenar a los chicos,y todo se calma. Pide a Luciano que la ayude a repartir las hojas que tiene sobre el escritorio. A Luciano se le iluminan los ojos. Se levanta y corre a cumplir la tarea. Roxana se lleva el dedo a los labios, los chicos comprenden que les está pidiendo otra vez silencio.Colaboran porque todos ya saben cuál es el problema de Luciano y aprendieron también que entre todos pueden ayudarlo. Luciano reparte las hojas banco por banco. No recibe insultos. La maestra observa. El salón de clases es amplio y luminoso y son muchos los chicos de ese tercer grado mixto que le tocó como experiencia ese año. Luciano avanza por los pasillos laterales que recorren las paredes llenas de afiches que colocan los propios chicos con la ayuda de los padres que aportan el material para educar a sus hijos.Tratan temas de medio ambiente, alguno sobre el cuidado del agua, otro sobre el reciclaje de la basura, otro sobre la prevención del dengue.Hay varios afiches sobre los Derechos del Niño. También están fijados con alfileres los propios dibujos que en la clase hacen los alumnos. Luciano llega al fondo del aula con las pocas hojas que le quedan. Roxana está atenta porque en el anteúltimo banco se sienta Ramiro .Espera que no se produzca ningún contratiempo. Luciano entrega la hoja a Esteban y a Roque y avanza para hacer lo mismo con Ramiro. En ese momento Ramiro le grita:- Todos te aguantan porque la señorita Roxana lo pidió pero yo no te aguanto más , y agregó , mi papá tiene razón , vos no tenés que estar acá sino en un reformatorio junto con tu hermano drogadicto porque sos igual que él y vas a terminar como él . Luciano tiró al suelo las hojas que le quedaban y salió corriendo. Roxana lo detuvo antesde de que alcanzara la puerta de salida. Lo tomó por los hombros, lo atrajo hacia sí ( Luciano se dejó tocar) y lo calmó. Luciano no lloraba, tenía convulsiones.Los chicos miraban con los ojos muy abiertos a la maestra. Roxana tomó el vaso con agua que siempre tiene sobre su escritorio y dio de beber a Luciano. Cuando se tranquilizó le dijo: -Volvé a tu banco. Ahora cuando Ramiro empiece a leer la hoja que le entregaste , va entender que está equivocado y va a poder explicarle a su papá cuáles son tus derechos para estar aquí y no en el reformatorio. Luego comenzó a leer en voz alta y muy lentamente el texto que había preparado sobre el tema de la violencia verbal . Por dentro Roxana medía sus propias fuerzas para seguir adelante con estos nuevos desafíos que significaba ser maestra en estos tiempos .