viernes, 12 de marzo de 2010

Asunto de familia

Milena está sentada en la última fila.  El Salón de Actos de la casa de gobierno está completo. Distingue en los primeros  asientos a su madre, junto a su hermano. y a una de sus tías abuelas. Las caras le son en la mayoría conocidas. En provincia todo es un pueblo y más si se está en el juego de la política. Milena observa  cada  uno de los rostros que conoce desde niña. Siempre son los mismos gobierne quien gobierne.Se pasan las fichas como en un tablero de ajedrez pero- se dice- sin la inteligencia  ni la limpieza del juego, simplemente haciendo jaque mate con cualquier regla que lo justifique. Milena ya tiene veinte años y está ahí porque no quiere más reproches aunque sabe que ésta es la  última vez. Piensa en su pequeño departamento que acaba de alquilar alejándose de la casa paterna, la casona de la avenida que tantas historias retiene . Se asombra cuando mentalmente piensa en la palabra " retiene" . Esboza una sonrisa. El retener de esa casa no es precisamente un signo de afectividad sino de estreñimiento crónico, se dice. Sonrie a pesar de todo. Tanto contacto con su amigo Javier le contagió esa línea irónica que está  atravesando su lenguaje y si al principio le desagradó, ahora la seduce. Le viene bien ser un poco (o bastante ) irónica para sortear los días que está pasando. Vuelve a mirar el salón y la fauna que lo completa. Todos conversan como si estuvieran en los prolegómenos de un acto histórico, del reconocimiento de un héroe. Todo es una farsa pero su  familia sí  cree que es un acto histórico.De repente el locutor anuncia el comienzo del acto. En el estrado está su abuelo sentado en la silla del medio apoyando sus brazos en la  larga mesa   propia de estos eventos. A  ambos  lados está custodiado por los disertantes que lo halagarán por su " encomiable" tarea ofrecida a la comunidad a lo largo de su ya extensa vida. El abuelo tiene 85años y sigue con la mente lúcida , demasiado lúcida , piensa Milena apuntando a que esa lucidez le permite ocultar bien todas las sombras que lleva consigo. Milena lo mira desde la última fila. Milena quiere mantener la vista sobre ese hombre pero comienza a sentir palpitaciones y un ahogo que ya sabe es la antesala del pánico que sufre hace años y que la lleva a hacer terapia. Respira pausadamente y se aferra a los apoyabrazos de su butaca. Cierra los ojos para controlarse.Sigue respirando profundamente. Percibe que disminuyen las palpitaciones. Puede escuchar .El ataque parece alejarse.Igual le quedó el miedo . Escucha ,porque no puede evitarlo, las palabras de elogio del Dr. Navarro quien hace un prolijo recuento de las actividades del abuelo, copiadas sin mucha imaginación ni retórica de la página  web de la Institución.Todos los atributos ponderables que después agrega ya sin leer el papel que tiene delante de sí, hacen que Milena vuelva a tener palpitaciones, realmente siente que debe salir antes de que el colapso sobrevenga. Se levanta y alcanza la puerta doble de vidrios transparentes que le dejan ver los pocos metros que la separan de la calle. Ya es de noche y Milena hace un esfuerzo más para no desmayarse. Respira profundamente y exhala una,dos, tres ,diez veces. El temblor va cesando.Aguarda  que el ritmo de sus palpitaciones también se calme .Pasan unos interminables minutos. Un hombre se le acerca y le pregunta si se siente bien. Le dice que sí que ya está bien.Lo tranquiliza porque en realidad el trance está casi superado. Se toma el pulso. Pasan algunos minutos más y ya puede comenzar a caminar hacia la esquina para  conseguir un taxi que la regrese a su casa. Toma el primero que pasa. Le da la dirección al chofer  y se recuesta en el respaldo. Piensa y no puede evitar exclamar en voz alta y con rabia  Hijo de puta yo era tu  única nieta  no sé como Dios si es que existe te dejó vivir tanto. El taxista no se volvió para  mirarla pero está segura de que la escuchó.Por primera vez en su vida siente que ya no le importa quién la escuche.Se vuelve a tomar el pulso y lo siente casi normal.Tampoco le falta el aire. Hijo de puta- volvió a repetir- yo era tu única nieta. Respira profundamente de nuevo.Ahora ve que  el taxi  recorre las calles principales y retoma las avenidas poco iluminadas que la llevan a su nuevo barrio. Mira pasar las casas chatas, las unidades multifuncionales de viviendas, y los complejos educativos.No es su territorio de cuna  pero es su nueva cuna. Milena esta vez sabe con toda certeza  que tiene fuerzas para derrotar la sombra de su abuelo ,el mismo que está siendo homenajeado en ese momento cuando ella   jura vengarse del ultraje sufrido en su infancia en el propio velero del abuelo aquél que había soltado amarras sin esperar a nadie más.