domingo, 31 de enero de 2010

Los pasos de Lurdes

Lurdes es hija adoptiva y lo sabe desde niña.Lleva muchos años sintiendo que no le alcanza el agradecimiento porque la habían rescatado de una muerte segura producto de una violencia cuyos detalles le fueron revelados sólo más tarde, cuando en un arrebato de angustia , su madre le contó sus propios temores .En ese instante Lurdes se partió en dos y desde entonces perdió el rumbo de su yo interior. Para todos seguía siendo la misma niña respetuosa ,bien educada y bien aprendida que habían diseñado como formato de "hija" esos padres que la habían criado . Por dentro, Lurdes era una sombra errante que no sabía de dónde venía ni a dónde iba.Así pasó su adolescencia y su juventud mirándose cada mañana en el espejo del baño, tratando de descifrar ese rostro que la miraba con ojos tristes, de una profundidad que lastimaba. A los diecisiete años se casó embarazada y huyó o creyó huir del rostro del espejo. Fue el paso que necesitaba dar. Nació su hija y la llamó Victoria .Apoyada por el entorno familiar, que no la juzgó, se sintió más segura. Cambió su mirada .Con  Victoria , su mundo- se dijo- tenía futuro. Sin embargo no pasó mucho tiempo hasta que  recibió ese primer golpe que le dejó un brazo roto.Se desmoronó  y creyó que su historia volvía a quebrarse. Ese mismo día después de volver del hospital  con el yeso que la limitaría por más de un mes, Lurdes miró a Victoria que dormía en su cuna.Pensó que no sabía cuándo vendría el segundo, el tercer golpe.En un instante todo su interior se reconstruyó.Tuvo la certeza de que no iba a permitir que su hija fuera testigo de ninguna violencia ,de ninguna humillación, mientras ella pudiera evitarlo. No dudó. Denunció  al hombre que hasta ese momento era su marido y se separó. No volvió al antiguo hogar.Se quedó sola dispuesta a enfrentar su propio rostro.El día que le entregaron la sentencia de divorcio Lurdes bajó las escaleras del Juzgado sabiendo que ahora sí había salido del espejo.