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sábado, 14 de agosto de 2010

Cuando te alcanza

La llegada de la ambulancia sacó a Elena de su propia preocupación. Era su turno y hasta ese momento la situación estaba bajo control con la rutina de esas horas de la mañana. Se había dado un descanso tomando un café. Apoyada su frente contra el vidriado ventanal que daba al patio interno del hospital, daba vueltas al tema de su hija adolescente . Hacía pocos días  había descubierto que estaba atrapada por la droga. Sola en el mundo, Elena presentaba combate a las circunstancias , pero ahora con Mariana en ese otro  mundo siente que se ahonda esa soledad que la acompaña desde que el marido muriera en un absurdo accidente de tránsito cuando vivían en la capital. Como no sabe cómo actuar todavía no se  ha confesado con nadie para descargar su angustia. Hoy sin embargo se quebró cuando se encontró con el rostro deformado de la joven que entró en urgencias . La conocía ,era alumna del único colegio del barrio. No tenía más de quince años, la edad de su Mariana. Un desconocido- contó - la había emboscado en la parada del colectivo y la había  arrastrado hacia una calle lateral . La muchacha se resistió a pura patada pero el hombre más corpulento pudo dominarla. No sólo la violó sino que se vengó de su resistencia asestándole una certera trompada en el ojo izquierdo que la dejó desmayada y ensangrentada. La encontró un peón de obra. De inmediato la subió al camión y la entregó en el hospital. Elena vio el cuadro de absoluta indefensión de la chica y tuvo, por primera vez en su carrera ,un temblor que la sacudió toda. Ahora sabía que la joven no sólo tenía un serio riesgo en el  ojo sino también un embarazo de casi dos meses del cual todavía no tenía conciencia. Parada allí en el largo pasillo de verdes paredes azulejadas, Elena piensa que no basta con estar en el hospital , tiene que hacer algo más por estas chicas  vejadas física y emocionalmente, chicas víctimas, confundidas , ausentes para la mirada de los otros , los adultos, los propios padres, las autoridades , incluso ausentes para la gente del hospital que no puede más con el tema de los abusos a menores y la droga. Elena sabe que tampoco aquí en provincia nadie está  a salvo de nada. Cuando quedó viuda pidió el traslado al interior creyendo que criaría más tranquila a Mariana. pero se equivocó. El mundo la alcanzó. En  Cañadas casi  no hay accidentes de tránsito pero sin darse cuenta, en poco tiempo, la droga se adueñó del lugar. En ella está atrapada su hija a pesar de sus cuidados.  Elena mira la hora en su celular, llama a Mariana , le pide que la espere  que va para allá. Releva su turno y sale. Mientras viaja en el colectivo decide que el primer paso será llamar a los padres de Andrés el novio de Mariana para pactar el cuidado de los chicos, más tarde hablará con la gente del barrio para armar una red de custodios de hijos.  Ahora está decidida. Piensa y repite una y otra vez :  responsabilidad sexual y droga...responsabilidad sexual y droga.... Mientras ve pasar las hileras de casas  que recortan su paisaje diario ,siente que callando su drama no se ayuda  ni ayuda a nadie. Imagina los momentos que vendrán y se fortalece.

miércoles, 28 de julio de 2010

El A.S.I. en los medios ( 2 )

En Córdoba una nena de  11 años violada y embarazada está en el centro de un debate moral sobre el aborto. Cuando esa nena tenga la edad de los adultos que ahora debaten su situación la huella será más  imborrable aún.

Fuente:Diario Chaco.com

Post scriptum : comunicados hospitalarios informaron que la nena tuvo un aborto espontáneo.¿ Cambia esto el debate y la huella?

El A.S.I. en los medios ( 1 )

En el Chaco: una nena de dos años y tres meses fue brutalmente violada y debió ser sometida a una intensa cirugía reparadora.   Me pregunto: si soy   madre o  padre  ¿ cómo actúo ?  o ....¿ cómo espera usted que las víctimas- padres actúen ?

Fuente: Canal 26 TV

viernes, 2 de julio de 2010

De Profundis



De Profundis

 Camina junto al río. Sus pies pequeños mueven
el agua serena de la orilla,
levantan diminutas cascadas
que brillan bajo el sol.
Sigue con una perdida mirada
la caída de las gotas y su dibujo.
El cielo está transparente.
Nadie está a su lado.
Sigue caminando .
Lleva un liviano vestido
y las zapatillas en la mano.
Juega con el agua.
Luego se detiene y se deja
caer en la arena aún no caliente.
Recoge sus piernas y
se abraza a ellas.
No mira. Piensa.

El hombre no era ni su padre, ni su hermano.
Era otro.
Ella no lo había visto nunca.
Estaba allí.

Niña Objeto
ahora  sabe y no sabe.

Se levanta. Arroja sus zapatillas
al río. Se quita el vestido y lo deja
en la arena como un trapo muerto.
Así, desnuda, desanda lo andado
y se pierde en el monte.
Han florecido los lapachos pero
ella ya no los ve.


Ana María Donato

viernes, 12 de marzo de 2010

Asunto de familia

Milena está sentada en la última fila.  El Salón de Actos de la casa de gobierno está completo. Distingue en los primeros  asientos a su madre, junto a su hermano. y a una de sus tías abuelas. Las caras le son en la mayoría conocidas. En provincia todo es un pueblo y más si se está en el juego de la política. Milena observa  cada  uno de los rostros que conoce desde niña. Siempre son los mismos gobierne quien gobierne.Se pasan las fichas como en un tablero de ajedrez pero- se dice- sin la inteligencia  ni la limpieza del juego, simplemente haciendo jaque mate con cualquier regla que lo justifique. Milena ya tiene veinte años y está ahí porque no quiere más reproches aunque sabe que ésta es la  última vez. Piensa en su pequeño departamento que acaba de alquilar alejándose de la casa paterna, la casona de la avenida que tantas historias retiene . Se asombra cuando mentalmente piensa en la palabra " retiene" . Esboza una sonrisa. El retener de esa casa no es precisamente un signo de afectividad sino de estreñimiento crónico, se dice. Sonrie a pesar de todo. Tanto contacto con su amigo Javier le contagió esa línea irónica que está  atravesando su lenguaje y si al principio le desagradó, ahora la seduce. Le viene bien ser un poco (o bastante ) irónica para sortear los días que está pasando. Vuelve a mirar el salón y la fauna que lo completa. Todos conversan como si estuvieran en los prolegómenos de un acto histórico, del reconocimiento de un héroe. Todo es una farsa pero su  familia sí  cree que es un acto histórico.De repente el locutor anuncia el comienzo del acto. En el estrado está su abuelo sentado en la silla del medio apoyando sus brazos en la  larga mesa   propia de estos eventos. A  ambos  lados está custodiado por los disertantes que lo halagarán por su " encomiable" tarea ofrecida a la comunidad a lo largo de su ya extensa vida. El abuelo tiene 85años y sigue con la mente lúcida , demasiado lúcida , piensa Milena apuntando a que esa lucidez le permite ocultar bien todas las sombras que lleva consigo. Milena lo mira desde la última fila. Milena quiere mantener la vista sobre ese hombre pero comienza a sentir palpitaciones y un ahogo que ya sabe es la antesala del pánico que sufre hace años y que la lleva a hacer terapia. Respira pausadamente y se aferra a los apoyabrazos de su butaca. Cierra los ojos para controlarse.Sigue respirando profundamente. Percibe que disminuyen las palpitaciones. Puede escuchar .El ataque parece alejarse.Igual le quedó el miedo . Escucha ,porque no puede evitarlo, las palabras de elogio del Dr. Navarro quien hace un prolijo recuento de las actividades del abuelo, copiadas sin mucha imaginación ni retórica de la página  web de la Institución.Todos los atributos ponderables que después agrega ya sin leer el papel que tiene delante de sí, hacen que Milena vuelva a tener palpitaciones, realmente siente que debe salir antes de que el colapso sobrevenga. Se levanta y alcanza la puerta doble de vidrios transparentes que le dejan ver los pocos metros que la separan de la calle. Ya es de noche y Milena hace un esfuerzo más para no desmayarse. Respira profundamente y exhala una,dos, tres ,diez veces. El temblor va cesando.Aguarda  que el ritmo de sus palpitaciones también se calme .Pasan unos interminables minutos. Un hombre se le acerca y le pregunta si se siente bien. Le dice que sí que ya está bien.Lo tranquiliza porque en realidad el trance está casi superado. Se toma el pulso. Pasan algunos minutos más y ya puede comenzar a caminar hacia la esquina para  conseguir un taxi que la regrese a su casa. Toma el primero que pasa. Le da la dirección al chofer  y se recuesta en el respaldo. Piensa y no puede evitar exclamar en voz alta y con rabia  Hijo de puta yo era tu  única nieta  no sé como Dios si es que existe te dejó vivir tanto. El taxista no se volvió para  mirarla pero está segura de que la escuchó.Por primera vez en su vida siente que ya no le importa quién la escuche.Se vuelve a tomar el pulso y lo siente casi normal.Tampoco le falta el aire. Hijo de puta- volvió a repetir- yo era tu única nieta. Respira profundamente de nuevo.Ahora ve que  el taxi  recorre las calles principales y retoma las avenidas poco iluminadas que la llevan a su nuevo barrio. Mira pasar las casas chatas, las unidades multifuncionales de viviendas, y los complejos educativos.No es su territorio de cuna  pero es su nueva cuna. Milena esta vez sabe con toda certeza  que tiene fuerzas para derrotar la sombra de su abuelo ,el mismo que está siendo homenajeado en ese momento cuando ella   jura vengarse del ultraje sufrido en su infancia en el propio velero del abuelo aquél que había soltado amarras sin esperar a nadie más.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Renata

Estoy sola en mi cuarto.Tengo ganas de llorar porque escuho llorar a Timoteo.A Marco no lo escucho.Tengo miedo.No entiendo por qué papá les pega tanto si ellos son obedientes como yo y y no hacemos nada que a él no le gusta,al contrario hacemos todo lo que papá quiere.Yo sé porque escuché cuando estaba escondida en el escritorio que papá amenazó a Timoteo cuando se fue y le dijo que se iba a ver con él cuando volviera.Yo quiero a mi hermano y no quiero que papá le pegue Timote como le digo,es un poquito más grande que yo y es muy bueno, siempre está haciendo cosas para ayudar a mamá y también a mi me cuida mucho.Siempre me dice que cierre con llave la puerta de mi habitación cuando me voy a dormir pero mi papá se pone muy enojado y no me deja hacerlo. Papá es un señor muy importante y trabaja mucho.A la mañana viene un auto negro con un señor que lo maneja y le abre la puerta para que él suba y lo lleva al trabajo que está en un gran edificio en el centro de la ciudad.Mamá habla muy poco pero un día dijo porque Marco le preguntó,que papá es un político y que hace las leyes del país junto con otros señores.A veces pienso que en casa da tantas órdenes porque en su trabajo también las da. Sigo escuchando a Timote llorar y no me atrevo a bajar porque papá me ordenó que me quede en mi cuarto. A mi él nunca me pega pero yo tengo miedo de que suba, tengo más miedo que Timote. Hoy es un lindo día y los manzanos están florecidos y a mi me gusta mucho ver los árboles desde mi ventana. Ya casi no juego porque no tengo ganas y además a Lucía la mamá no la deja venir a jugar a casa y tampoco sé por qué la señora Beatriz hace eso.Me duele la panza porque ahora siento que Timote está en su habitación,al lado de la mía y llora más fuerte. Me tapo los oídos porque no quiero escucharlo. No sé cuánto tiempo pasó pero veo que es tarde porque afuera se hizo oscuro .No quiero prender la luz porque tengo miedo y me gusta estar así, contra la ventana mirando los faroles de la calle que ya están prendidos.Pienso mucho en mi mamá que está muy triste porque ya no canta esas lindas cantatas que nos enseñaba desde muy,muy chiquitos y que los tres sabemos de memoria.Pero mamá está triste. Ahora no hay ruidos en la casa y es peor.Ahora sí yo tengo miedo,mucho miedo porque siento los pasos de mi papá en el corredor.Me acurruco detrás del ropero pero igual no me sirve.Mi papá entró en mi cuarto,está aquí y cerró la puerta con llave y yo no quiero que la cierre,quiero ir a buscar a mi mamá para decirle qué me hace mi papá cuando entra en mi cuarto y cierra él la puerta con llave.

jueves, 19 de noviembre de 2009

martes, 3 de noviembre de 2009

la piel en el abrazo ausente




Me corrió varios metros,gritó mi nombre y me alcanzö.Se puso frente de mi impidiéndome avanzar.La miré. Esa mirada tenía detrás de sí historias secretas pero que afloraban por cada poro de su piel.Confesé haberme sorprendido.La miré con afecto. No parecía que habían pasado tantos años desde la última vez que la viera.Estaba agitada por la corrida y hacía mucho calor ese mes de noviembre. La invité a tomar algo fresco en una confitería cercana. El lugar era de los pocos que había en la ciudad de carácter familiar. Pidió una gaseosa, yo la acompañé con un café. Me contó el largo derrotero que había hecho. Radicada en Brasil se dedicaba a estudiar lingüística y las religiones afrobrasileñas que según decía, le habían traído algunas respuestas que aquí no encontró.Mientras hablaba miraba su rostro y recordaba aquel otro,el de la niña dulce de rasgos firmes que compartía horas de estudio con mi hija.Volví a mirarla.Su vestimenta era clásica ,nada exótica. Aquí uso lo que debo, me comentó.Allá soy libre. El mozo se acercó y ella calló.Bebió con delicadeza, sus manos tenían algo de la finura de una arpista pero no lo era o quizás sí pensé, ella era el arpa. Me contó con detalles su experiencia en otra cultura que no la censuraba, luego,lentamente se fue deslizando hacia intimidades que sabía necesitaba confiarme y que la habían llevado a correr para alcanzarme.La escuché y aunque yo por mi profesión era experta en el tema,la forma en que se expresó acerca de su madre ,me confundió. Con una mezcla de rencor y amor profundo me volvió a relatar, como años atrás, lo difícil que le resultó vivir en ese hogar, donde nada le faltaba y le faltaba todo porque a nadie le interesaba saber por qué sufría tanto y nadie la escuchaba.Nunca la escucharon ni de niña, ni de adolescente ni de joven. No es una elección -me dijo- o sí, no sé, pero es mi vida y no puedo vivirla de otra manera. Esta soy yo y aunque tenga que disimular aquí,allá soy como soy ytengo brazos que me rodean. No fue necesario decir mucho ,ella sabía que la comprendía. Me sonrió y agregó: Querés conocerla ? puedo llamarla por el celular, está aquí cerca porque paramos en la casa de un amigo de la secundaria con quien nos iremos mañana a Chile me dijo de un tirón como para que yo no tuviera tiempo de nada. Asentí. A los pocos minutos apareció una mujer unos años mayor que ella que me presentó como su pareja. La presencia de su compañera le iluminó el rostro.Se sentía protegida. La invité a compartir la mesa. Tomadas de la mano se olvidaron del mundo que las rodeaba y reían plenas de vida contando sus experiencias detrás de la frontera de los prejuicios.Cuando nos despedimos me dio un fuerte abrazo , me sussurró algo en portugués y me dejó una pequeña foto que sacó de su mochila.Sos la única que puede guardarla,me dijo.
Se fueron. Miré la fotografía.Allí estaba ella,ya adolescente, abrazada a su muñeca de la infancia gastada de abrazos silenciosos que otros no supieron ofrecerle.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Si es necesario





Ante cualquier tipo de ABUSO o VIOLACION si nadie te quiere escuchar

GRITA !!!

Victima o Testigo

GRITA !!!!!

visitas




Era una visita protocolar ,no del alma.Yo era invitada y acepté de inmediato ir porque a mí sí me interesaba el tema .El Orfelinato estaba a escasos veinte minutos de la ciudad. Cuando llegamos nos salió al encuentro,como es costumbre, el equipo de conducción con esa liturgia de que todo está controlado y de que no se presentan mayores problemas que los reconocibles en ese tipo de institución.En verdad el edificio estaba en condiciones y las dependencias, cocina,dormitorios y baños prolijamente puestos en escena para la prevista visita oficial . Me gustó la luz que entraba por las ventanas enrejadas .El grupo se quedó en el interior y yo salí al patio donde estaban los chicos.Había suficientes juegos recientemente pintados y reacondicionados y dos celadoras cuidaban a los niños con una autoridad que se hacía sentir. Me llamó inmediatamente la atención una niña que mostraba fuertes marcas de quemaduras en un brazo y que tenía un cuerpo más desarrollado comparado con los otros niños. Viendo su piel muy blanca y sus ojos de un celeste transparente deduje que debía provenir de alguna familia de inmigrantes del Este europeo sabiendo que una fuerte inmigración de esos países se había dado en esa década. Traté de hablar con ella. Resultó ser una criatura muy locuaz que se expresaba con naturalidad. Me llamo Berta aclaró y me dio el nombre de muchos de los compañeros que estaban allí, en el patio ,agregando divertidos comentarios sobre ellos. Como hacia el fondo había un árbol añejo de algarrobo,por satisfacer mi curiosidad sobre su capacidad de observación le pregunté si sabía qué tipo de árbol era. Sin dudarlo me contestó ” es un algarrobo ” y agregó, allí me subo cuando quiero escaparme de la paliza de la Elisa. Fruncí el ceñó. Ella agregó señalando a una de las celadoras:”Esa es Elisa”. Miré a la mujer.Era alta ,robusta con aspecto duro aunque esbozó una sonrisa cuando vio que la miraba. Seguí hablando con Berta tratando de averiguar por qué era castigada.
“Me porto mal en la cama” dijo por toda respuesta. Supe que tenía que detenerme allí. La invité a ir hacia la mesa que habían terminado de preparar con gaseosas y golosinas y alrededor de la cual los chicos, a los gritos, se acercaban. Me hice a un lado y me acerqué a la mujer llamada Elisa.Le pregunté sin preámbulos qué pasaba con Berta. Me miró desafiante, a la defensiva e intuyendo lo que la niña me podría haber contado, me contestó:”Se masturba y no podemos alojarla en otro sector porque no hay personal para cuidarla a ella sola.”
Luego supe.Berta tenía sólo ocho años y fue recogida por los gendarmes cuando se incendió el rancho en el cual vivía con sus padres y cuatro hermanos. Sólo ella había sido salvada. Pasó un mes en el puesto de frontera mientras se tramitaba el expediente de su caso. En ese lugar y en esas circunstancias fue abusada y violada por quienes debían protegerla.
Años después me la encontré en una vereda de la calle principal de la capital.Sentada junto a prolijos ataditos de yuyos distribuidos sobre un trozo de tela oscura,proclamaba las distintas virtudes terapéuticas de su mercadería con el mismo tono de voz y la misma certeza conque alguna vez me había contestado:”es un algarrobo”

buscándome




Marta se sorprendió cuando por el portero eléctrico se anunció.Hacia muchos años que no la veía. La hizo subir y cuando abrió la puerta se encontró con una joven alta,delgada, de cabello largo y cuidado.Sonrió y sin decir palabras la abrazó. Fueron directo a la cocina porque si no recordaba mal, a Luján de niña le gustaba ese lugar de la casa. Poder sentarse en la banqueta matera que Marta había comprado en Salta y desde allí hablar con esa” tía”,amiga de su madre, pòr la que tenía una manifiesta debilidad. Marta era en ese entonces una aprendiz de ceramista y su ámbito natural era la cocina donde trabajaba sus piezas para luego llevarlas al horno que alquilaba . Luján nunca entendió por qué razón Marta eligió vivir sola.Sabía que había tenido un gran amor y que nunca más se había comprometido con otro hombre aunque sí había tenido novios a los cuales ,según le contaba su madre,apreciaba pero no amaba.Ahora Marta tiene cincuenta y cinco años y sigue con su cerámica y su soledad poblada de amigos.Ya es una reconocida profesional y viaja por el mundo buscando ” otras fuentes,otras técnicas ,en fin, inspiración” remata haciendo un amplio gesto con su manos como queriendo abarcar el infinito espacio de las culturas.Hoy Luján la observa con mayor atención.Está allí y la ve con más años ,obvio ,ella misma ya pasó los treinta,pero con la misma energía que tenía cuando dejó de verla porque sus padres se trasladaron a España. Después de pasar largas horas contándose historias personales ,Luján, ahora recostada sobre el respaldo de la cama desordenada de Marta y mientras ella se cambia para salir a cenar juntas y celebrar el encuentro, comentó en un tono neutro que puso en alerta a Marta.
-Hace años siento que no tengo nada en común con nadie.Fracasé en mi matrimonio con Esteban , elegí la carrera que mis padres querían y que abandoné porque no era lo mío y cada día algo dentro de mi me habla de otra memoria ,me veo muy chiquita, con otra gente,en brazos de otra mujer que no es mi madre y todo me da vueltas. A veces tengo la certeza de que soy adoptada.
Marta que en ese momento estaba ajustando el cinturón en su todavía bien conservada cintura, tuvo un temblor.Apretó más y vio como sus dedos no acertaban a tomar la hebilla. Contó hasta diez y con una voz que ni ella misma se reconocía dijo:
-Luján yo te conocí cuando tenías cuatro años y vinieron a vivir aquí, en el edificio. Y todo lo que sé es que tu papá es tu papá y tu mamá es tu mamá. Evitó mirarla y recomponiéndose hizo un comentario sobre lo hermosa que era de niña.
-Y ahora lo sos más-agregó ,tomando las llaves para salir.
Cuando Luján se despidió cerca de la medianoche, Marta la acompañó hasta la estación de ómnibus prometiéndole ir a verla en cuanto pudiera.Luján , después de todas las horas pasadas,de todas las palabras dichas y las no dichas, sabe que Marta ha callado .Su silencio ,comprendió, le había abierto una puerta para empezar a buscar las respuestas que necesitaba.

misión



Quien tiene cerca de sí la mirada de un niño, se tiene a sí mismo interrogándose sobre su destino de adulto arrojado en el mundo para transformarlo.” 

.Agar Mika

cuadro en sepia



Apenas Añá despertó se dio cuenta de que esa mañana hacía más calor.Dormía en una hamaca colgada en los postes de la galería del rancho y no adentro ,como lo hacía cuando su mamá estaba con ella. Miró a su alrededor.Todo seguía igual,todo era marrón y no había una sola nubecita en el cielo . La seca se había comido todo .Un poco más allá Añá veía cómo los esqueletos de las cabras iban quedando cada día más blancos y los huesos de las dos vacas también. El Chaco profundo es eso, ese cuadro en sepia derramado en las sombras de un país que no lo ve. Añá tiene cinco años y sus grandes ojos oscuros están acostumbrados a ese paisaje de polvo donde ve moverse con familiar lentitud a la baba Leka .Hace poco apareció un hombre joven que vino a vivir con ellas . Añá no preguntó quién era porque antes de que pudiera hacerlo la baba le prohibió hablar con él. Ya han pasado muchos días y todo sigue igual. Viento,tierra y ….la seca! Añá piensa en su mamá que se fue a trabajar lejos y que todavía no vino a buscarla como le prometió cuando la dejó sola con la baba y también piensa mucho en las palabras feas que la baba le gritó a su madre mientras se alejaba por la picada que todos los días las dos recorrían para ir a buscar agua al pozo. Ahora Añá está más triste y más cansada porque es ella sola la que tiene que ir por el agua .El hombre que vino a la casa no quiere ayudar en nada y ella apenas puede arrastrar el tacho con lo poco que puede cargar porque el pozo ya está casi seco .Tampoco se atreve Añá a contarle esto a la baba porque tiene mucho miedo de que le grite fuerte y la mande a buscar agua al otro pozo ,ahora también abandonado , que está mucho más lejos ,allá en el monte seco.

Pensemos





Una niña violada no es sólo una vagina o un ano penetrados Es un alma atravesada por un tipo de discriminación emocional que la hace más vulnerable para defenderse en la vida.

Y con los niños qué sucede ?

El drama tiene el plus del lenguaje del cuerpo del niño paralizado por el acto del violador y de una tradición cultural que lo somete , como varón, al silencio.

PREGUNTA

Por qué son más visibles las madres que salen a reclamar justicia que los padres ?



LAS ESTADÍSTICAS Y LA PRAGMATICA SOCIAL DEMUESTRAN QUE LA VIOLACIÓN EN LA EXPERIENCIA VITAL DEL ADULTO ABUSADO EN LA INFANCIA, ES DE DOBLE REGISTRO: ES INVALIDANTE EN SITUACIONES EN LAS CUALES SE REQUIERE FORTALEZA O ES DE UNA AGRESIVIDAD QUE GENERA UN AMPLIO ESPECTRO DE REACCIONES DESTRUCTIVAS.

los ojos de la tempestad

Me tocó el hombro suavemente. Me dí vuelta y vi frente de mi una mujer distinguida que me miraba con ojos alucinados. Se presentó.Cuando dijo el apellido inmediatamente vi el rostro del hijo. Un muchacho inteligente que había estado perdido en una adolescencia que no lo contenía pero que guiado mantenía códigos o al menos, los mantuvo conmigo mientras duró nuestro contacto profesional. Cuando la mujer comenzó a hablar hube de pedirle que saliéramos del lugar. Estábamos apretujadas entre dos góndolas de productos lácteos en uno de los supermercados en la periferia de la ciudad.La invité a tomar un café pero recapacité, un café era lo que menos necesitabaesa mujer en ese momento porque sus nervios estallaban y su emoción estaba a flor de piel .No quiso tomar nada igual ,cuando se acercó el mozo pedí una botella de agua mineral para justificar la ocupación de la mesa que ex profeso elegí cerca de los amplios ventanales y alejada de las otras que ocupaban rápidos consumidores rodeados de carritos llenos de mercadería.Sin que mediara pregunta se derramó en un relato escalofriante. Sus palabras rebotaban en mi cabeza que, como una pantalla detenida en el tiempo, reproducía el rostro casi angelical de aquel adolescente que hoy,ya hombre, era el motivo de la terrible angustia que atenazaba a la mujer que tenía frente de mi. La escuché estupefacta. Creí por un instante que el dolor de madre acentuaba los rasgos trágicos de la situación. Pero no.El caso estaba allí patente y patético. No sé por qué coordenadas del destino me había elegido para pedir ayuda cansada, según dijera ,de ir al analista y también de haber hablado ,con sumo pudor ,con su confesor. Y estaba allí , en ese bar de ese supermercado (al que yo no solía ir) pidiendo ayuda a quien alguna vez había escuchado a su hijo siendo su tutora escolar. Cuando terminó o creyó terminar su confesión , un llanto contenido se derramó sobre su rostro de mujer mayor devastada por el dolor. Yo seguía visualizando al joven rebelde de años atrás. No lo había vuelto a ver.Los ojos de la mujer seguían fijos en mi aún llorando no dejó de mirarme, indagándome, esperando una palabra. Le tomé las manos y le indiqué cuál era el lugar idóneo para empezar a actuar.También le dije que lo más difícil ahora era superar sus propios miedos a la critica social que la tocaría inexorablemente, por ser quien era, la esposa de un meritorio abogado de la ciudad. Sus ojos se quedaron más fijos en mi. Me apretó la mano con una fuerza que no suponía que tenía y me dijo:

- Mi nieta está por encima de mi hijo y de mi nuera. Son adultos. Si se quieren seguir drogando, ya es cosa de ellos ,pero no van a tocar más a la nena porque le aseguro que si nadie me ayuda a sacarla de ese infierno, yo sola los mato.

Quedé ahí. En esa gelatinosa certidumbre de que la sentencia podía consumarse. La acompañé hasta su vehículo asegurándome de que haría el recorrido legal que en un improvisado papel ,el tiket del bar, le indiqué. Se fue.Entre mis palabras y las de ella quedaban las horas insondables que estaban por venir.

María

Después de muchos inviernos y muchos veranos sin hablar, la casa se llenó de voces. En la inmensidad de esa pampa llana y solitaria las voces se multiplicaban más allá de los eucaliptos, el celebrado ombú y las extensas ondulaciones de los trigales. La casa estaba allí exactamente hacía cien años. Por eso, porque cumplía cien años de estar en pie, se llenó de voces que hablaban , celebraban , se abrazaban porque no se habían visto en mucho tiempo o porque simplemente acababan de conocerse. Eran hermanos, primos, sobrinos, nietos, bisnietos de un solo tronco: Juan Lucero. María era la única hija sobreviviente del pionero Juan Lucero venido desde Navarra a fines del siglo XIX. En ese entonces era muy joven e hizo escala en Brasil donde trabajó en una fazenda. Después cruzó a la Argentina y se instaló en esa pampa extraña y solitaria a la que aprendió a amar con el esfuerzo de cada jornada de trabajo extenuante. Juan conformó una familia que hoy multiplicada en cuatro generaciones ,estaba celebrando en la casa la sabia decisión de María. Entregar la propiedad al Hospital Regional para la rehabilitación de adictos. En la familia el tema se conocía y no se ocultaba. Varios de los jóvenes de la última generación estaban aún luchando contra la adicción con el apoyo unánime de la familia. En este día alguien más se confesó ante esta asamblea multitudinaria que llevaba su propia sangre. Algunos hablaban otro idioma,francés, italiano porque ramificaciones de los Lucero habían cruzado el Atlántico en medio de los vericuetos históricos del país. Pero hoy estaban ahí en un pacto altruísta que los hermanaba porque habían decidido que esa vieja mujer que también había permanecido de pie todos los años que llevaba consigo en silenciosa lucha contra la adversidad y la ignorancia, era, sobre todo, sabia. La jornada fue acompañada por un clima benigno que había dejado calmo al viento sur. Cada uno tomó posición de la casa a su antojo revisando espacios unos, muebles otros, comentando esto y aquello de lo mucho que algunos ignoraban. María los miraba ir y venir por los salones y alcobas, las galerías y el extenso jardín que se perdía en los sembradíos. Los niños derramaban su energía subiéndose a los árboles unos, explorando el sótano o la bohardilla, otros.María no registraba ya quién era nieto de quién pero la animaba el paisaje humano que tenía delante de sí. Cuando el vetusto reloj de la sala marcó las cuatro de la tarde María se retiró a su dormitorio. Allí, sentada en el sillón que por el paso del tiempo contenía la forma de su cuerpo, bajó la cabeza y comenzó a llorar. “Tengo noventa años Venancio, hoy me voy de esta casa para siempre pero quiero decirte que viene conmigo la vieja herida de tu abuso. Venancio yo tenía sólo cuatro años y jamás pude olvidar el daño que me hiciste. Eras mi tío, eras un Lucero. Estoy vieja y vos muerto . Mi cicatriz está allí, clavada en el alma. La casa y el cuarto del ultraje, están purificándose con todo este vocerío que hoy los puebla. Yo callé tu infamia por amor a mi padre ,tu hermano. Ahora Venancio,dejo la casa. Sé que no puedo dejar mi memoria pero quiero que sepas que esa niña que fui y esta vieja que soy siguen llorando tu cobardía sin perdón.”

mini diálogo




La mujer llegó al Centro ,entregó la niña al cuerpo de profesionales para que la asistieran y se dirigió a la salida.No contestó preguntas. Sólo informó que la había sacado de las manos de un hombre que contra el paredón del ferrocarril, intentaba violarla.Soy karateca dijo, por toda explicación.Bajó la escalinata con paso firme. Su actitud me decía algo más.Quise saber. Corrí y la alcancé justo cuando ponía un pie fuera de la calzada.

-Lo que hiciste fue muy valioso- le dije mirándola a los ojos.

-No hice nada, me respondió. Sólo me vengué. Cuando tenía su edad ( se refería a la niña) me pasó lo mismo y nadie me creyó. Este tipo por lo menos no va a tocar a nadie más…. por un tiempo.

No me permitió agregar palabras. Cruzó la avenida y desapareció entre la gente que hacía las colas de los colectivos en la parada 8.

aprendiendo




Eran unas horas plácidas .El calor de norte no se sentía tanto y aunque estaban en diciembre y era la primera tarde,Lucía decidió que se podía intentar una caminata con el pequeño Juan.A través del juego de ver quién “aguantaba más cuadras” logró su objetivo. Caminaron bastante cambiando opiniones sobre los personajes de Star Wars y deteniéndose ante las vidrieras de las nuevas jugueterías que había en la ciudad. Pero Juan conocía bien la “suya”. LLegaron hasta allí. Juan miró los juguetes y como vio que no estaba el muñeco de la guerra de las galaxias que coleccionaba, no puso reparos cuando Lucía le sugirió seguir caminando. Cuadras más laterales, Lucía se detuvo ante el pequeño local de ventas de artesanías aborígenes. Entró tomando por los hombros al pequeño Juan con la intención de transmitirle lo que quería. Mostrarle ese otro mundo diferente de la play station ,de la Wii y de toda la parafernalia tecnológica que el chico manejaba con absoluta certidumbre. Mientras le explicaba la simbología de alguna de las artesanías wichi, entró en el local un proveedor aborigen. Juan no le prestó atención .Miraba con interés una cerámica del tutu mulita .Luego se entretuvo con el arco y la flecha y momentos después… se detuvo el tiempo. Juan comenzó a sentirse molesto. Ya no miró nada más excepto la puerta de salida. Lucía preguntó qué le pasaba y por toda respuesta obtuvo un ” quiero irme”.

Ya afuera, Lucía volvió a preguntar qué había pasado. Juan sin rodeos respondió; “no me gusta el olor” .Lucía entendió inmediatamente. Sentó al niño en el alfeizar de la ventana de la casa vecina al local y le explicó amorosamente qué significaba ese olor. Sin dramatismo y sin dictar cátedra, simplemente le contó cómo vivían los aborígenes del Chaco y deslizó también Paraguay.

Meses después Lucía sonrió cuando escuchó que Juan incorporaba con gratificante significación la palabra aborigen a su vocabulario y que le gustaba decir Paraguay porque, explicaba, la palabra le sonaba lindo.

la rama quebrada

Lucas es ahora un joven de más de veinte años. Recién hace tres supo que su madre en realidad es su abuela. Bastó una pelea banal entre hermanos para que el secreto estallará como esa piñata que sorpresivamente alguien rompía en los lejanos tiempos de la infancia. Pero no. No fue una piñata, fue una parálisis que bloqueó todas sus defensas emocionales y físicas. No hubo manera de dar marcha atrás.Lo dicho, dicho estaba y ya no eran tiempos de ocultamientos. Marcela se quiso morir cuando se escuchó gritando lo que estaba gritando. “Soy tu madre, no tu hermana ! ” Fue una reacción biológica.Había encontrado a Lucas en su cuarto ,no estudiando sino aspirando la maldita línea blanca. Hacía meses que seguia los pasos a Lucas contra la voluntad de su madre quien ante cualquier asomo de diálogo sobre la conducta de Lucas, la hacía callar puntualizando que ella era sólo la hermana y que no debía olvidarlo nunca. El bochorno de su embarazo juvenil se había enmascarado, como siempre, con un viaje que nadie creyó pero que funcionó igual en la hipócrita cohesión del grupo social al cual pertenecían. Lucas hoy está solo en un lugar del mundo, sin raíces, sin tronco, sin ramas.

Estigma




Recuerda

De la VIOLACION NADIE VUELVE , DEL ABUSO, TAMPOCO