La vías del ferrocarril que demarcan la frontera del pueblo son la obsesión de Luciana . Todos los días sale de su casa y camina la corta distancia que la separa de la estación y allí se queda sentada en el banco mirando las vías que sabe que vienen de alguna parte y llevan a otra.Siente una atracción misteriosa por esas dos líneas de hierro atravesadas por muchos troncos de árboles que nunca llegará a saber que se llaman durmientes.Ahora está allí y espera. Ha salido silenciosamente por la puerta trasera de la cocina y tuvo la suerte de que Tierra no ladró, simplemente la siguió y está sentada a su lado. Es una perra que llegó un día a la casa y se quedó como hacen todos los perros del pueblo.La llamó Tierra porque cuando la descubrió detrás de la montaña de leña en el fondo del patio, estaba toda sucia de barro y tenía una pata herida y una oreja también lastimada. Luciana la adoptó como la muñeca que nunca tuvo.Cuando Julián juega a la pelota, Tierra corre y la empuja más lejos todavía entonces Julián la golpea mucho como su padre la golpea a ella. Viven los tres solos porque la madre se fue a la ciudad cansada también de ser golpeada y nunca más regresó. Luciana sólo recuerda su largo pelo negro y sus grandes ojos verdes. Ella también tiene los ojos verdes. Ahora sentada en el viejo banco de la estación sólo piensa en la tremenda paliza que le dio su padre anoche por creer que había sido culpable de romper el mango de su fusta.A Luciana le dolieron los cintarazos y tuvo rabia porque el padre sabe que es Julián quien siempre saca la fusta del clavo que está al lado de la puerta, y gritó fuerte mientras su hermano reía. A Julián también le gusta pegar . Anoche el padre también le repitió , mientras se sacaba el cinto, que iba a aprender a portarse bien y a no ser una atorranta como su mamá. Luciana está cansada de que le peguen por eso mira las vías del ferrocarril . Espera que llegue el tren , ése que no sabe de dónde viene ni a dónde va.Sólo sabe que un día su mamá se fue en él y nunca más volvió a buscarla.Luciana no quiere subir al tren.Quiere oir el ruido de la máquina acercándose para tirarse en esos troncos que nunca sabrá que se llaman durmientes.
