lunes, 2 de noviembre de 2009

buscándome




Marta se sorprendió cuando por el portero eléctrico se anunció.Hacia muchos años que no la veía. La hizo subir y cuando abrió la puerta se encontró con una joven alta,delgada, de cabello largo y cuidado.Sonrió y sin decir palabras la abrazó. Fueron directo a la cocina porque si no recordaba mal, a Luján de niña le gustaba ese lugar de la casa. Poder sentarse en la banqueta matera que Marta había comprado en Salta y desde allí hablar con esa” tía”,amiga de su madre, pòr la que tenía una manifiesta debilidad. Marta era en ese entonces una aprendiz de ceramista y su ámbito natural era la cocina donde trabajaba sus piezas para luego llevarlas al horno que alquilaba . Luján nunca entendió por qué razón Marta eligió vivir sola.Sabía que había tenido un gran amor y que nunca más se había comprometido con otro hombre aunque sí había tenido novios a los cuales ,según le contaba su madre,apreciaba pero no amaba.Ahora Marta tiene cincuenta y cinco años y sigue con su cerámica y su soledad poblada de amigos.Ya es una reconocida profesional y viaja por el mundo buscando ” otras fuentes,otras técnicas ,en fin, inspiración” remata haciendo un amplio gesto con su manos como queriendo abarcar el infinito espacio de las culturas.Hoy Luján la observa con mayor atención.Está allí y la ve con más años ,obvio ,ella misma ya pasó los treinta,pero con la misma energía que tenía cuando dejó de verla porque sus padres se trasladaron a España. Después de pasar largas horas contándose historias personales ,Luján, ahora recostada sobre el respaldo de la cama desordenada de Marta y mientras ella se cambia para salir a cenar juntas y celebrar el encuentro, comentó en un tono neutro que puso en alerta a Marta.
-Hace años siento que no tengo nada en común con nadie.Fracasé en mi matrimonio con Esteban , elegí la carrera que mis padres querían y que abandoné porque no era lo mío y cada día algo dentro de mi me habla de otra memoria ,me veo muy chiquita, con otra gente,en brazos de otra mujer que no es mi madre y todo me da vueltas. A veces tengo la certeza de que soy adoptada.
Marta que en ese momento estaba ajustando el cinturón en su todavía bien conservada cintura, tuvo un temblor.Apretó más y vio como sus dedos no acertaban a tomar la hebilla. Contó hasta diez y con una voz que ni ella misma se reconocía dijo:
-Luján yo te conocí cuando tenías cuatro años y vinieron a vivir aquí, en el edificio. Y todo lo que sé es que tu papá es tu papá y tu mamá es tu mamá. Evitó mirarla y recomponiéndose hizo un comentario sobre lo hermosa que era de niña.
-Y ahora lo sos más-agregó ,tomando las llaves para salir.
Cuando Luján se despidió cerca de la medianoche, Marta la acompañó hasta la estación de ómnibus prometiéndole ir a verla en cuanto pudiera.Luján , después de todas las horas pasadas,de todas las palabras dichas y las no dichas, sabe que Marta ha callado .Su silencio ,comprendió, le había abierto una puerta para empezar a buscar las respuestas que necesitaba.