lunes, 2 de noviembre de 2009

la rama quebrada

Lucas es ahora un joven de más de veinte años. Recién hace tres supo que su madre en realidad es su abuela. Bastó una pelea banal entre hermanos para que el secreto estallará como esa piñata que sorpresivamente alguien rompía en los lejanos tiempos de la infancia. Pero no. No fue una piñata, fue una parálisis que bloqueó todas sus defensas emocionales y físicas. No hubo manera de dar marcha atrás.Lo dicho, dicho estaba y ya no eran tiempos de ocultamientos. Marcela se quiso morir cuando se escuchó gritando lo que estaba gritando. “Soy tu madre, no tu hermana ! ” Fue una reacción biológica.Había encontrado a Lucas en su cuarto ,no estudiando sino aspirando la maldita línea blanca. Hacía meses que seguia los pasos a Lucas contra la voluntad de su madre quien ante cualquier asomo de diálogo sobre la conducta de Lucas, la hacía callar puntualizando que ella era sólo la hermana y que no debía olvidarlo nunca. El bochorno de su embarazo juvenil se había enmascarado, como siempre, con un viaje que nadie creyó pero que funcionó igual en la hipócrita cohesión del grupo social al cual pertenecían. Lucas hoy está solo en un lugar del mundo, sin raíces, sin tronco, sin ramas.