jueves, 11 de febrero de 2010

Aquí y ahora


¿En nombre de qué Dios, de qué territorio, de qué ideas estamos permitiendo la muerte diaria  de  miles de niños en cada rincón del mundo? 

No sólo los que se llaman líderes deben responder sino todos y cada uno de nosotros. Con la muerte de cada niño es la condición humana la que se degrada. No pidamos esperanza a los más jóvenes cuando les estamos dando este paisaje cruel y desolador que atraviesa todas las fronteras y todas las creencias.

Y
 ¿ El cambio climático no es también una ideología ?