martes, 10 de noviembre de 2009

tutelas peligrosas




María de las Mercedes vivió su primera infancia en un apacible lugar del interior con un horizonte de verdes que ni los más calientes aires de verano desdibujaban.También con la esbelta presencia de las palmeras que a ella le parecían mágicas cuando derramaban sobre el patio de tierra una cascada de pequeños cocos amarillos.Mamá ya cayeron los coquitos ! gritaba a puro pulmón cuando descubría los primeros que,sabía, a los pocos días tendrían un fuerte aroma y estaban listos para morderlos y arrastrar entre los dientes su fibrosa pulpa adherida al carozo.En esa época del año su mundo estaba allí, al pie de las palmeras jugando con esas bolitas caídas de lo alto mientras Talón ladraba y movía la cola queriendo también él ser parte del juego. Pero la historia se transformó cuando para empezar sus estudios la mandaron a la capital bajo la tutela de la tía Eugenia.No pudo lograr quedarse con su mamá por más que lloró y mucho.Llegado el momento la tía tomándola fuertemente del brazo la subió al tren mientras le decía a su hermana que no se preocupara que ella la tendría bien cuidada. A los pocos días de estar lejos de su madre, María de las Mercedes comenzó a morderse las uñas y a quedarse callada sentada en cualquier rincón. Su tía al observarla no dudó un instante y comenzó su pedagógica función. De entrada, no fue nada sutil.En un tono perentorio de asumida tutora con autoridad suficiente por tener el codiciado título de maestra,Eugenia no dio ni se dio tregua.La niña tampoco.No le gustaba ni la tía, ni la casa, ni la escuela, ni nada. Sólo quería estar de nuevo con su madre ,su patio y sus palmeras que le regalaban los coquitos. La batalla duró mucho tiempo.Pasaron los días,los meses y nada cambiaba. Eugenia ahora ya le gritaba ,la zamarreaba o le daba fuertes cachetadas cuando no lograba evitar encontrar uñas cortadas en el piso ,en el sillón ,o en la cama de la niña.
El 21 de septiembre , María de las Mercedes cumplió años lejos de su madre. Ese mismo día mientras tomaba el mate cocido de la mañana, la tía le entregó una hermosa cajita azul de madera.María de las Mercedes quedó extasiada mirando la figura de una niña pintada en la tapa que tenía los cabellos rubios y un largo vestido blanco con lazos .Dijo un respetuoso gracias y ansiosa abrió la cajita.Dentro vio un montoncito de uñas que Eugenia,sin flaquear, fue recogiendo con el objetivo de enseñar a su sobrina de una vez y para siempre,quién era su tutora.