lunes, 21 de diciembre de 2009

Porfi doctor

Paula se levantó chinchuda.No tenía ganas  de ir al hospital porque era muy temprano, todavía estaba oscuro y también porque su mamá le había ordendo que se pusiera el vestido azul y no el jean. Como sabía que no podía hacer nada se vistió y tomó rápido el café con leche y rápido también, salieron de la casa con la tía Eugenia que las acompañaba y que estaba tan pálida como la abuela Rosa cuando le avisaron que al tío lo mataron a la salida del baile.El colectivo tardó bastante en llegar y Paula bostezaba y le decía a su mamá que tenía sueño, pero también sabía que su mamá estaba muy nerviosa igual que su tía Eugenia y que mucho no la escuchaban.Cuando llegaron al hospital ya era de día y había largas colas de gente esperando. Ella se sentó en el suelo contra el banco de cemento donde  tres personas mayores también esperaban.Se durmió.Cuando su mamá le tendió la mano para levantarla Paula sintió que temblaba. Entraron en el consultorio y las recibió un médico joven, grandote,que le sonrió.Ella sólo lo miró.Cuando el hombre le comentó que le quedaba lindo la cintita roja que su mamá le ponía en la muñeca para protegerla de los "daños" ,se sintió más tranquila porque nadie le había dicho que la cintita le quedaba lindo. Cuando la hizo pasar detrás de la tela que colgaba de un caño y donde estaba la camilla, Paula escuchó el llanto de su madre. Miró al doctor, le hizo un gesto para que se acercara más y arrimando la boca a su oído le dijo:
-Por favor no le diga que fue mi papá. Ella está muy triste porque murió hace porquito mi tío Andrés y también porque mi papá se va de la casa y no vuelve en días y cuando vuelve le pega y ella llora mucho,mucho.
El médico la miró sorprendido. Paula inclinando su cabeza en gesto de súplica agregó:
-Porfi,doctor,porfi.