jueves, 10 de diciembre de 2009

La empleada fiel



No le creas todo lo que te dice -le dijo Estela a su empleada- y agregó,anoche no estuvo bien y seguro va a mentirte porque no quiere que sepas que todavía se mancha cuando va al baño.Luego le dio algunas de las órdenes que diariamente le dejaba antes de salir para su trabajo. Marisa aceptó con un gesto de la cabeza,puso el dinero para las compras sobre la mesita del teléfono y cuando Estela salió se puso a limpiar la casa.Empezó como siempre por el lavadero haciendo funcionar el lavarropa y luego salió al patio para la barrida y baldeado diario.Manuel dormía y lo haría aproximadamente hasta media mañana. Escuchó música en su mp3, regalo de su novio para el último cumpleaños y cumplió con su rutina.A las dos horas revisó el lavado y comenzó a colgar la ropa en el tender. Una mancha persistente en el canzoncillo de Manuel le recordó el comentario de su madre. Pensó en el pobre niño y su problema aunque ella, en su interior, mantenía otro diálogo consigo misma.Puso la prenda en un balde para hacerle un segundo lavado,esta vez a mano.Cuando Manuel se despertó ,como la cosa más natural de mundo,era empleada en la casa desde antes de su nacimiento, le preguntó si le dolía la cola. Manuel la miró y se tapó la cabeza con la sábana. Esto la alertó más porque Manuel era muy dado con ella, pero no dijo nada. Se acercó al niño le destapó la cara y le dio un beso en la frente diciéndole que estaba todo bien. Por la tarde cuando terminó su trabajo se llegó hasta la casa de la señora Rosario,abuela de Manuel y la puso al tanto de lo visto. Doña Rosario con el rostro demudado por una mueca de dolor simplemente le dijo:
-Vos ya sabés qué pasa Marisa,dejalo en mis manos,yo sé a dónde tengo que ir para que ese desgraciado no vuelva .Abrazó temblando a la empleada fiel sabiendo que comenzaba otra vez el calvario de caminar los pasillos de la justicia ,contra la voluntad de su propia hija, para proteger a su nieto de su propio padre.