jueves, 26 de noviembre de 2009

Quien quiera entender que entienda

Pablo ese día no soportó más.Cuado volvió de la escuela vio a sus padres otra vez peleando y a su madre con un ojo hinchado y sangrando por la boca .Ni los chicos grandes del barrio se dejaban semejantes marcas cuando se peleaban y eso que ellos se daban duro alentados por Sebastián que era boxeador y que les daba el paco para que se pelearan más.Pero su madre no era un chico,era su mamá y Pablo sabía bien que su padre la golpeba así porque ella no quería que se juntara ni con Sebastián ni con Don Abelardo “ese degenerado,decía,que cualquier día te va a matar a vos también o peor, va a matar a los chicos” Cuando oía estos gritos de su madre Pablo se quedaba en la puerta de la casilla y no entraba porque sabía que era peor.Su padre se ponía más nervioso cuando veía que él estaba allí y si se le acercaba Ramiro,el hermano más chico y escuchaba algo,más furioso le pegaba a su pobre madre ,la arrastraba de los pelos y le daba más golpes en la cara y en la panza hasta que ella caía llorando de dolor.Ramiro también lloraba y se escondía detrás de su hermano para no ver a la madre así porque él quería ser grande para defenderla y ahora no podía.Pablo tampoco podía defenderla pero ese día cuando vio cómo estaba su mamá salió al patio detrás de su padre con la intención de enfrentarlo. Sabía lo qué le esperaba pero siguió decidido. El hombre sintiendo los pasos tomó el balde grande de juntar agua en la canilla comunitaria del barrio y cuando el hijo se le acercó le arrojó el agua con todas sus fuerzas y luego sacándose el cinturón le dió varios latigazos que le dolieron mucho porque hacía mucho frío y sólo tenía puesta una remera que ahora, toda mojada, se le pegaba más al cuerpo y le hacían sentir más los golpes.Los latigazos dolían mucho pero Pablo hacía esfuerzos y aguantaba porque sabía que eso molestaba más a su padre,pero finalmente cayó al piso de tierra y se cubrió con los brazos la cabeza para protegerse de las patadas que recibía mientras le gritaba que eso se iba a repetir si él contaba algo a la maestra o a esas dos putas que vienen del centro en auto a controlar cómo vivimos acá .Ya sabés,le repitió, te callas la boca,vos no viste nada en la casa ni aquí ni en ningún lado,ni hoy ni nunca. Y agregó ,no te metás y no le llenés la cabeza a tu hermano porque ustedes dos sólo cuentan con la plata que les traigo yo.Después se fue por el pasillo que desembocaba en la avenida donde terminaba la villa.