jueves, 26 de noviembre de 2009

El camino de la víctima




Cuando Andrea llegó al villorio del interior de un distrito perdido en el mapa de su larga historia de voluntaria, no sabía cuál sería el dibujo que su propios pasos harían en esa tierra calcinada por el calor y las enfermedades endémicas.Había llegado con el equipo de ayuda social sin fronteras y estaba allí en ese lugar que desde el otro lado del mundo se veía difícil pero no imposible. La miseria se derramaba como un río amarronado de rostros arrugados antes de tiempo,bocas sin dientes,niños con panzas enormes y piernas como sarmientos y sobre todo,una promiscuidad que se mostraba sin prejuicios como algo que formaba parte de la naturaleza tanto como el clima seco y la tierra blanca. Los hombres más viejos se dejaban caer en gastadas mecedoras fumando cigarros que armaban hurtado hojas de tabaco en las fincas que no estaban muy lejos,porque en el campo la dimensión de la lejanía tiene otro lenguaje.Las mujeres con harapos descoloridos por vestimenta, cocinaban bajo los precarios aleros de paja, algunos trozos de carne de animales silvestres que los más jóvenes cazaban en el monte.Nadie había recibido jamás una vacuna ni una medicación.Así como venían al mundo, sin apoyo alguno, se iban de él con la misma resignación que alcanzaba a todos. Pero ocurrió lo impensable. Andrea distinguió a un muchacho que se mantenía distante,apoyado contra un viejo algarrobo cuando ellos llegaban. Pasaron los días y el joven no cambió su actitud aunque el Dr.Rossi,jefe de la misión. lo invitó a acercarse a la carpa sanitaria donde se les daban vacunas y vitaminas además de las revisaciones de rigor para estas campañas. El muchacho no cedió. Algo muy en lo profundo de Andrea la movió hacia él.Se entendieron. No pasó mucho tiempo para que lo llevara al pueblo y sin poder ella misma explicárselo, mantuvo relaciones sexuales con alguien que era menor de edad. Nadie entendió nada cuando con fecha próxima al fin del proyecto, decidida informó que se casaría con el joven y que se lo llevaría con ella para que tuviera otra oportunidad en la vida. El Dr Rossi le advirtió que eso era muy temerario y que su actitud ponía en riesgo no sólo a ella sino también la credibilidad del grupo que tenía consenso internacional por su experiencia y su pragmática en zonas como en la que estaban trabajando. Andrea no escuchó a nadie. Armó su plan y directamente pidió a la madre que consintiera esa boda. Por toda respuesta obtuvo un ” cuánto me va a pagar por él”. ” No compro marido” fue la respuesta de ella.Sabía que tenía que librar una batallla para conseguir su objetivo.Siguió cumpliendo sus funciones y viéndose con Juan. Al mes la mujer había cambiado de opinión porque su hijo le había prometido mandarle dinero con el trabajo que tendría “allá”. La madre cedió. Quince días antes de la culminación de la misión Andrea tenía todo en orden para legitimar la boda. Durante esos meses que llevó tramitar papeles, viajó varias veces a la capital , se procuró de ropa para Juan quien el día señalado lucía una impecable camisa blanca,un pantalón caqui y corbata al tono aunque la temperatura en el lugar superaba los 45 grados.El joven vestido así, fue el novio precoz que venía a mal cubrir una cicatriz de la mujer que ya era su esposa. Sólo una artesana que residía en el lugar y que la acogió con una generosidad sin límites ,fue su confidente y su testigo. Al salvar a uno de su miseria Andrea creyó que suturaba la herida de su propia infancia robada por un padre abusador. Se equivocó. Repetía ,sin tener conciencia de ello ,su propia historia. El joven aceptó todo lo bueno que ella, que podría ser su madre, le dio.No pasó mucho tiempo y el matrimonio se deshizo. Juan ,con todas las armas que Andrea le dio para defenderse en la ciudad,se fue con una joven de su misma edad con la cual se perdió en otro lugar del mundo.Andrea a pesar de los otros fracasos que sufrió en su intento por ser feliz, sigue pensando que hizo bien simplemente porque nadie le explicó que nunca nadie salva a nadie si no se salva primero a uno mismo. Hoy ,ya veterana, sigue buscando a otro Juan.