jueves, 14 de enero de 2010

El cielo en la calle


La noche está más oscura que ayer.Son los meses de lluvias constantes y no hay refugio ya que contenga tu intemperie.Tienes frío y hambre.Sabes que puedes robar pero no lo haces,sabes que puedes mendigar pero no lo haces.Estás allí quietecito cubierto por los húmedos cartones que son tu casa descartable día a día.Ves desde el hueco de tu soledad la gente que pasa.Ves su caminar rápido sujetando abrigos,bufandas,paraguas. Nada de eso tienes.Tampoco su mirada y es allí cuando tu desamparo se ahonda. No existes.Sos un bulto más en las veredas heladas como otros tantos niños como vos. No entiendes pero sabes que son demasiado brutales las respuestas a a tu única pregunta ¿por qué no nos cuidan?

Se te enfrían hasta ponerse verdes tus manos,tus pies, tu cuerpo entero.
Ya amanece.El cielo ,que es tu techo, empieza a donarte hoy después de infinitos días grises, los rayos de un sol que te alcanza. Caminas por la calzada resbaladiza buscando no sabes qué,pero buscando. Del otro lado de los muros resistentes de las casas protegidas de toda inclemencia hay gente que reza. Nadie sale a buscarte. Al fin ,agotado y hambriento te detienes en el primer kiosko que encuentras y robas un alfajor aprovechando la somnolencia del puestero. Sobreviviste a la indiferencia de los otros y hoy también vos sos otro.

Símbolos y sueños



"Freud dijo cierta vez que la araña representa un aspecto de la madre, a saber, de la madre colérica de quien el niño tiene miedo". Esta cita de Karl Abraham ,quien en su ensayo La araña como símbolo de los sueños"  profundiza el análisis , me recuerda el caso de un joven estudiante , quien cursaba mi cátedra de Literatura Iberoamericana. La metodología que se  desarrollaba en ese nivel académico era la Hermenéutica. Fui su tutora como del resto de los que me elegían para orientarlos.Tuvimos largas charlas y cada encuentro lo hallaba más concentrado en el tema de los símbolos.Leyó cuanto pudo utilizando libros de mi biblioteca personal, de la Biblioteca Central de la Universidad y gastando un considerable dinero en la compra de textos ,que con una ansiedad creciente ,me decía ,necesitaba conocer. Aunque le explicaba que era imposible en un semestre abordar semejante bibliografía lo alenté en su búsqueda.Era un muy buen estudiante y consideré que si ése era su camino, no había que desalentarlo.Pasaron los meses y una tarde ya casi al finalizar el curso entró en mi oficina. Parado frente de mi,con las manos aferradas al borde del escritorio me dijo: "Ya sé cuál es mi problema.Mi madre es la araña de mis sueños". Lo miré sorprendida,lo invité a sentarse como de costumbre y lo escuché desarrollar toda una historia que hablaba de fobias infantiles al agua porque desde muy niño recordaba que su madre se metía en la bañera con él  cosa que en aquel entonces no lo sabía,pero lo enojaba mucho. Pronto,dijo, aparecieron los sueños de las arañas y la inutilidad de sus esfuerzos oníricos por matarlas. Cuando concluyó su excitada revelación le sugerí visitar a su terapeuta. Aún hoy recuerdo este episodio devenido de una metodología de trabajo que había comenzado analizando los símbolos en la iniciación de Ernesto, el personaje de Los ríos profundos del peruano José María Arguedas.