lunes, 2 de noviembre de 2009

Si es necesario





Ante cualquier tipo de ABUSO o VIOLACION si nadie te quiere escuchar

GRITA !!!

Victima o Testigo

GRITA !!!!!

visitas




Era una visita protocolar ,no del alma.Yo era invitada y acepté de inmediato ir porque a mí sí me interesaba el tema .El Orfelinato estaba a escasos veinte minutos de la ciudad. Cuando llegamos nos salió al encuentro,como es costumbre, el equipo de conducción con esa liturgia de que todo está controlado y de que no se presentan mayores problemas que los reconocibles en ese tipo de institución.En verdad el edificio estaba en condiciones y las dependencias, cocina,dormitorios y baños prolijamente puestos en escena para la prevista visita oficial . Me gustó la luz que entraba por las ventanas enrejadas .El grupo se quedó en el interior y yo salí al patio donde estaban los chicos.Había suficientes juegos recientemente pintados y reacondicionados y dos celadoras cuidaban a los niños con una autoridad que se hacía sentir. Me llamó inmediatamente la atención una niña que mostraba fuertes marcas de quemaduras en un brazo y que tenía un cuerpo más desarrollado comparado con los otros niños. Viendo su piel muy blanca y sus ojos de un celeste transparente deduje que debía provenir de alguna familia de inmigrantes del Este europeo sabiendo que una fuerte inmigración de esos países se había dado en esa década. Traté de hablar con ella. Resultó ser una criatura muy locuaz que se expresaba con naturalidad. Me llamo Berta aclaró y me dio el nombre de muchos de los compañeros que estaban allí, en el patio ,agregando divertidos comentarios sobre ellos. Como hacia el fondo había un árbol añejo de algarrobo,por satisfacer mi curiosidad sobre su capacidad de observación le pregunté si sabía qué tipo de árbol era. Sin dudarlo me contestó ” es un algarrobo ” y agregó, allí me subo cuando quiero escaparme de la paliza de la Elisa. Fruncí el ceñó. Ella agregó señalando a una de las celadoras:”Esa es Elisa”. Miré a la mujer.Era alta ,robusta con aspecto duro aunque esbozó una sonrisa cuando vio que la miraba. Seguí hablando con Berta tratando de averiguar por qué era castigada.
“Me porto mal en la cama” dijo por toda respuesta. Supe que tenía que detenerme allí. La invité a ir hacia la mesa que habían terminado de preparar con gaseosas y golosinas y alrededor de la cual los chicos, a los gritos, se acercaban. Me hice a un lado y me acerqué a la mujer llamada Elisa.Le pregunté sin preámbulos qué pasaba con Berta. Me miró desafiante, a la defensiva e intuyendo lo que la niña me podría haber contado, me contestó:”Se masturba y no podemos alojarla en otro sector porque no hay personal para cuidarla a ella sola.”
Luego supe.Berta tenía sólo ocho años y fue recogida por los gendarmes cuando se incendió el rancho en el cual vivía con sus padres y cuatro hermanos. Sólo ella había sido salvada. Pasó un mes en el puesto de frontera mientras se tramitaba el expediente de su caso. En ese lugar y en esas circunstancias fue abusada y violada por quienes debían protegerla.
Años después me la encontré en una vereda de la calle principal de la capital.Sentada junto a prolijos ataditos de yuyos distribuidos sobre un trozo de tela oscura,proclamaba las distintas virtudes terapéuticas de su mercadería con el mismo tono de voz y la misma certeza conque alguna vez me había contestado:”es un algarrobo”

buscándome




Marta se sorprendió cuando por el portero eléctrico se anunció.Hacia muchos años que no la veía. La hizo subir y cuando abrió la puerta se encontró con una joven alta,delgada, de cabello largo y cuidado.Sonrió y sin decir palabras la abrazó. Fueron directo a la cocina porque si no recordaba mal, a Luján de niña le gustaba ese lugar de la casa. Poder sentarse en la banqueta matera que Marta había comprado en Salta y desde allí hablar con esa” tía”,amiga de su madre, pòr la que tenía una manifiesta debilidad. Marta era en ese entonces una aprendiz de ceramista y su ámbito natural era la cocina donde trabajaba sus piezas para luego llevarlas al horno que alquilaba . Luján nunca entendió por qué razón Marta eligió vivir sola.Sabía que había tenido un gran amor y que nunca más se había comprometido con otro hombre aunque sí había tenido novios a los cuales ,según le contaba su madre,apreciaba pero no amaba.Ahora Marta tiene cincuenta y cinco años y sigue con su cerámica y su soledad poblada de amigos.Ya es una reconocida profesional y viaja por el mundo buscando ” otras fuentes,otras técnicas ,en fin, inspiración” remata haciendo un amplio gesto con su manos como queriendo abarcar el infinito espacio de las culturas.Hoy Luján la observa con mayor atención.Está allí y la ve con más años ,obvio ,ella misma ya pasó los treinta,pero con la misma energía que tenía cuando dejó de verla porque sus padres se trasladaron a España. Después de pasar largas horas contándose historias personales ,Luján, ahora recostada sobre el respaldo de la cama desordenada de Marta y mientras ella se cambia para salir a cenar juntas y celebrar el encuentro, comentó en un tono neutro que puso en alerta a Marta.
-Hace años siento que no tengo nada en común con nadie.Fracasé en mi matrimonio con Esteban , elegí la carrera que mis padres querían y que abandoné porque no era lo mío y cada día algo dentro de mi me habla de otra memoria ,me veo muy chiquita, con otra gente,en brazos de otra mujer que no es mi madre y todo me da vueltas. A veces tengo la certeza de que soy adoptada.
Marta que en ese momento estaba ajustando el cinturón en su todavía bien conservada cintura, tuvo un temblor.Apretó más y vio como sus dedos no acertaban a tomar la hebilla. Contó hasta diez y con una voz que ni ella misma se reconocía dijo:
-Luján yo te conocí cuando tenías cuatro años y vinieron a vivir aquí, en el edificio. Y todo lo que sé es que tu papá es tu papá y tu mamá es tu mamá. Evitó mirarla y recomponiéndose hizo un comentario sobre lo hermosa que era de niña.
-Y ahora lo sos más-agregó ,tomando las llaves para salir.
Cuando Luján se despidió cerca de la medianoche, Marta la acompañó hasta la estación de ómnibus prometiéndole ir a verla en cuanto pudiera.Luján , después de todas las horas pasadas,de todas las palabras dichas y las no dichas, sabe que Marta ha callado .Su silencio ,comprendió, le había abierto una puerta para empezar a buscar las respuestas que necesitaba.

misión



Quien tiene cerca de sí la mirada de un niño, se tiene a sí mismo interrogándose sobre su destino de adulto arrojado en el mundo para transformarlo.” 

.Agar Mika

cuadro en sepia



Apenas Añá despertó se dio cuenta de que esa mañana hacía más calor.Dormía en una hamaca colgada en los postes de la galería del rancho y no adentro ,como lo hacía cuando su mamá estaba con ella. Miró a su alrededor.Todo seguía igual,todo era marrón y no había una sola nubecita en el cielo . La seca se había comido todo .Un poco más allá Añá veía cómo los esqueletos de las cabras iban quedando cada día más blancos y los huesos de las dos vacas también. El Chaco profundo es eso, ese cuadro en sepia derramado en las sombras de un país que no lo ve. Añá tiene cinco años y sus grandes ojos oscuros están acostumbrados a ese paisaje de polvo donde ve moverse con familiar lentitud a la baba Leka .Hace poco apareció un hombre joven que vino a vivir con ellas . Añá no preguntó quién era porque antes de que pudiera hacerlo la baba le prohibió hablar con él. Ya han pasado muchos días y todo sigue igual. Viento,tierra y ….la seca! Añá piensa en su mamá que se fue a trabajar lejos y que todavía no vino a buscarla como le prometió cuando la dejó sola con la baba y también piensa mucho en las palabras feas que la baba le gritó a su madre mientras se alejaba por la picada que todos los días las dos recorrían para ir a buscar agua al pozo. Ahora Añá está más triste y más cansada porque es ella sola la que tiene que ir por el agua .El hombre que vino a la casa no quiere ayudar en nada y ella apenas puede arrastrar el tacho con lo poco que puede cargar porque el pozo ya está casi seco .Tampoco se atreve Añá a contarle esto a la baba porque tiene mucho miedo de que le grite fuerte y la mande a buscar agua al otro pozo ,ahora también abandonado , que está mucho más lejos ,allá en el monte seco.

Pensemos





Una niña violada no es sólo una vagina o un ano penetrados Es un alma atravesada por un tipo de discriminación emocional que la hace más vulnerable para defenderse en la vida.

Y con los niños qué sucede ?

El drama tiene el plus del lenguaje del cuerpo del niño paralizado por el acto del violador y de una tradición cultural que lo somete , como varón, al silencio.

PREGUNTA

Por qué son más visibles las madres que salen a reclamar justicia que los padres ?



LAS ESTADÍSTICAS Y LA PRAGMATICA SOCIAL DEMUESTRAN QUE LA VIOLACIÓN EN LA EXPERIENCIA VITAL DEL ADULTO ABUSADO EN LA INFANCIA, ES DE DOBLE REGISTRO: ES INVALIDANTE EN SITUACIONES EN LAS CUALES SE REQUIERE FORTALEZA O ES DE UNA AGRESIVIDAD QUE GENERA UN AMPLIO ESPECTRO DE REACCIONES DESTRUCTIVAS.

los ojos de la tempestad

Me tocó el hombro suavemente. Me dí vuelta y vi frente de mi una mujer distinguida que me miraba con ojos alucinados. Se presentó.Cuando dijo el apellido inmediatamente vi el rostro del hijo. Un muchacho inteligente que había estado perdido en una adolescencia que no lo contenía pero que guiado mantenía códigos o al menos, los mantuvo conmigo mientras duró nuestro contacto profesional. Cuando la mujer comenzó a hablar hube de pedirle que saliéramos del lugar. Estábamos apretujadas entre dos góndolas de productos lácteos en uno de los supermercados en la periferia de la ciudad.La invité a tomar un café pero recapacité, un café era lo que menos necesitabaesa mujer en ese momento porque sus nervios estallaban y su emoción estaba a flor de piel .No quiso tomar nada igual ,cuando se acercó el mozo pedí una botella de agua mineral para justificar la ocupación de la mesa que ex profeso elegí cerca de los amplios ventanales y alejada de las otras que ocupaban rápidos consumidores rodeados de carritos llenos de mercadería.Sin que mediara pregunta se derramó en un relato escalofriante. Sus palabras rebotaban en mi cabeza que, como una pantalla detenida en el tiempo, reproducía el rostro casi angelical de aquel adolescente que hoy,ya hombre, era el motivo de la terrible angustia que atenazaba a la mujer que tenía frente de mi. La escuché estupefacta. Creí por un instante que el dolor de madre acentuaba los rasgos trágicos de la situación. Pero no.El caso estaba allí patente y patético. No sé por qué coordenadas del destino me había elegido para pedir ayuda cansada, según dijera ,de ir al analista y también de haber hablado ,con sumo pudor ,con su confesor. Y estaba allí , en ese bar de ese supermercado (al que yo no solía ir) pidiendo ayuda a quien alguna vez había escuchado a su hijo siendo su tutora escolar. Cuando terminó o creyó terminar su confesión , un llanto contenido se derramó sobre su rostro de mujer mayor devastada por el dolor. Yo seguía visualizando al joven rebelde de años atrás. No lo había vuelto a ver.Los ojos de la mujer seguían fijos en mi aún llorando no dejó de mirarme, indagándome, esperando una palabra. Le tomé las manos y le indiqué cuál era el lugar idóneo para empezar a actuar.También le dije que lo más difícil ahora era superar sus propios miedos a la critica social que la tocaría inexorablemente, por ser quien era, la esposa de un meritorio abogado de la ciudad. Sus ojos se quedaron más fijos en mi. Me apretó la mano con una fuerza que no suponía que tenía y me dijo:

- Mi nieta está por encima de mi hijo y de mi nuera. Son adultos. Si se quieren seguir drogando, ya es cosa de ellos ,pero no van a tocar más a la nena porque le aseguro que si nadie me ayuda a sacarla de ese infierno, yo sola los mato.

Quedé ahí. En esa gelatinosa certidumbre de que la sentencia podía consumarse. La acompañé hasta su vehículo asegurándome de que haría el recorrido legal que en un improvisado papel ,el tiket del bar, le indiqué. Se fue.Entre mis palabras y las de ella quedaban las horas insondables que estaban por venir.

María

Después de muchos inviernos y muchos veranos sin hablar, la casa se llenó de voces. En la inmensidad de esa pampa llana y solitaria las voces se multiplicaban más allá de los eucaliptos, el celebrado ombú y las extensas ondulaciones de los trigales. La casa estaba allí exactamente hacía cien años. Por eso, porque cumplía cien años de estar en pie, se llenó de voces que hablaban , celebraban , se abrazaban porque no se habían visto en mucho tiempo o porque simplemente acababan de conocerse. Eran hermanos, primos, sobrinos, nietos, bisnietos de un solo tronco: Juan Lucero. María era la única hija sobreviviente del pionero Juan Lucero venido desde Navarra a fines del siglo XIX. En ese entonces era muy joven e hizo escala en Brasil donde trabajó en una fazenda. Después cruzó a la Argentina y se instaló en esa pampa extraña y solitaria a la que aprendió a amar con el esfuerzo de cada jornada de trabajo extenuante. Juan conformó una familia que hoy multiplicada en cuatro generaciones ,estaba celebrando en la casa la sabia decisión de María. Entregar la propiedad al Hospital Regional para la rehabilitación de adictos. En la familia el tema se conocía y no se ocultaba. Varios de los jóvenes de la última generación estaban aún luchando contra la adicción con el apoyo unánime de la familia. En este día alguien más se confesó ante esta asamblea multitudinaria que llevaba su propia sangre. Algunos hablaban otro idioma,francés, italiano porque ramificaciones de los Lucero habían cruzado el Atlántico en medio de los vericuetos históricos del país. Pero hoy estaban ahí en un pacto altruísta que los hermanaba porque habían decidido que esa vieja mujer que también había permanecido de pie todos los años que llevaba consigo en silenciosa lucha contra la adversidad y la ignorancia, era, sobre todo, sabia. La jornada fue acompañada por un clima benigno que había dejado calmo al viento sur. Cada uno tomó posición de la casa a su antojo revisando espacios unos, muebles otros, comentando esto y aquello de lo mucho que algunos ignoraban. María los miraba ir y venir por los salones y alcobas, las galerías y el extenso jardín que se perdía en los sembradíos. Los niños derramaban su energía subiéndose a los árboles unos, explorando el sótano o la bohardilla, otros.María no registraba ya quién era nieto de quién pero la animaba el paisaje humano que tenía delante de sí. Cuando el vetusto reloj de la sala marcó las cuatro de la tarde María se retiró a su dormitorio. Allí, sentada en el sillón que por el paso del tiempo contenía la forma de su cuerpo, bajó la cabeza y comenzó a llorar. “Tengo noventa años Venancio, hoy me voy de esta casa para siempre pero quiero decirte que viene conmigo la vieja herida de tu abuso. Venancio yo tenía sólo cuatro años y jamás pude olvidar el daño que me hiciste. Eras mi tío, eras un Lucero. Estoy vieja y vos muerto . Mi cicatriz está allí, clavada en el alma. La casa y el cuarto del ultraje, están purificándose con todo este vocerío que hoy los puebla. Yo callé tu infamia por amor a mi padre ,tu hermano. Ahora Venancio,dejo la casa. Sé que no puedo dejar mi memoria pero quiero que sepas que esa niña que fui y esta vieja que soy siguen llorando tu cobardía sin perdón.”

mini diálogo




La mujer llegó al Centro ,entregó la niña al cuerpo de profesionales para que la asistieran y se dirigió a la salida.No contestó preguntas. Sólo informó que la había sacado de las manos de un hombre que contra el paredón del ferrocarril, intentaba violarla.Soy karateca dijo, por toda explicación.Bajó la escalinata con paso firme. Su actitud me decía algo más.Quise saber. Corrí y la alcancé justo cuando ponía un pie fuera de la calzada.

-Lo que hiciste fue muy valioso- le dije mirándola a los ojos.

-No hice nada, me respondió. Sólo me vengué. Cuando tenía su edad ( se refería a la niña) me pasó lo mismo y nadie me creyó. Este tipo por lo menos no va a tocar a nadie más…. por un tiempo.

No me permitió agregar palabras. Cruzó la avenida y desapareció entre la gente que hacía las colas de los colectivos en la parada 8.

aprendiendo




Eran unas horas plácidas .El calor de norte no se sentía tanto y aunque estaban en diciembre y era la primera tarde,Lucía decidió que se podía intentar una caminata con el pequeño Juan.A través del juego de ver quién “aguantaba más cuadras” logró su objetivo. Caminaron bastante cambiando opiniones sobre los personajes de Star Wars y deteniéndose ante las vidrieras de las nuevas jugueterías que había en la ciudad. Pero Juan conocía bien la “suya”. LLegaron hasta allí. Juan miró los juguetes y como vio que no estaba el muñeco de la guerra de las galaxias que coleccionaba, no puso reparos cuando Lucía le sugirió seguir caminando. Cuadras más laterales, Lucía se detuvo ante el pequeño local de ventas de artesanías aborígenes. Entró tomando por los hombros al pequeño Juan con la intención de transmitirle lo que quería. Mostrarle ese otro mundo diferente de la play station ,de la Wii y de toda la parafernalia tecnológica que el chico manejaba con absoluta certidumbre. Mientras le explicaba la simbología de alguna de las artesanías wichi, entró en el local un proveedor aborigen. Juan no le prestó atención .Miraba con interés una cerámica del tutu mulita .Luego se entretuvo con el arco y la flecha y momentos después… se detuvo el tiempo. Juan comenzó a sentirse molesto. Ya no miró nada más excepto la puerta de salida. Lucía preguntó qué le pasaba y por toda respuesta obtuvo un ” quiero irme”.

Ya afuera, Lucía volvió a preguntar qué había pasado. Juan sin rodeos respondió; “no me gusta el olor” .Lucía entendió inmediatamente. Sentó al niño en el alfeizar de la ventana de la casa vecina al local y le explicó amorosamente qué significaba ese olor. Sin dramatismo y sin dictar cátedra, simplemente le contó cómo vivían los aborígenes del Chaco y deslizó también Paraguay.

Meses después Lucía sonrió cuando escuchó que Juan incorporaba con gratificante significación la palabra aborigen a su vocabulario y que le gustaba decir Paraguay porque, explicaba, la palabra le sonaba lindo.

la rama quebrada

Lucas es ahora un joven de más de veinte años. Recién hace tres supo que su madre en realidad es su abuela. Bastó una pelea banal entre hermanos para que el secreto estallará como esa piñata que sorpresivamente alguien rompía en los lejanos tiempos de la infancia. Pero no. No fue una piñata, fue una parálisis que bloqueó todas sus defensas emocionales y físicas. No hubo manera de dar marcha atrás.Lo dicho, dicho estaba y ya no eran tiempos de ocultamientos. Marcela se quiso morir cuando se escuchó gritando lo que estaba gritando. “Soy tu madre, no tu hermana ! ” Fue una reacción biológica.Había encontrado a Lucas en su cuarto ,no estudiando sino aspirando la maldita línea blanca. Hacía meses que seguia los pasos a Lucas contra la voluntad de su madre quien ante cualquier asomo de diálogo sobre la conducta de Lucas, la hacía callar puntualizando que ella era sólo la hermana y que no debía olvidarlo nunca. El bochorno de su embarazo juvenil se había enmascarado, como siempre, con un viaje que nadie creyó pero que funcionó igual en la hipócrita cohesión del grupo social al cual pertenecían. Lucas hoy está solo en un lugar del mundo, sin raíces, sin tronco, sin ramas.

Estigma




Recuerda

De la VIOLACION NADIE VUELVE , DEL ABUSO, TAMPOCO

Repensando


Hoy creo que es otro buen momento para repensar algún artículo de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Parte I

Artículo 2

1. “Los Estados Partes respetarán los derechos enunciados en la presente Convención y asegurarán su aplicación a cada niño sujeto a su jurisdicción,sin distinción alguna,independientemente de la raza,el color,el sexo,el idioma,la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social,la posición económica,los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales.”

los unos y los otros




Natalia, Nati para la familia y los amigos ,es una nena de ocho años con capacidades diferentes.Un amor sin reclamos y una fortaleza infinita de sus padres hicieron que cada escollo que se presentaba ,en el intento de hacerle la vida más parecida a los de sus hermanos, tuviera un avance estimulante .Después de muchísimos tropiezos y fracasos,Nati pudo ingresar en una escuela común .Ahora está manejando mayores destrezas en las clases de dibujo, se mueve con seguridad en los espacios del aula y del patio aunque se pierde un poco en los largos pasillos que llevan a los baños de las niñas. Sin embargo siempre está ahí Sol que la acompaña porque le gusta la compañía de Nati ,su voz y su risa. Este es precisamente el problema de la señorita Josefina que no tolera las interrupciones de las risas de Nati aunque se cuida de hacer comentarios. Igual todo iba bien hasta ese día ,cuando la mamá de Sol se presentó en la escuela reclamando que su hija no perdiera tiempo en seguir a Natalia porque se atrasaba y después en la casa no sabía qué tarea debía hacer porque no había prestado atención por ayudar a su compañera. Sin darse cuenta de que los chicos estaban cerca , la maestra se excusó diciendo que “el problema era de las autoridades que aceptaban chicos anormales y los juntaban con los normales”. Sol escuchó cómo su mamá daba la razón a la señorita Josefina y se sintió triste.

Veinte años más tarde Sol llevó al jardín escolar a su pequeña Milagros y vio que la niña sonreía a los compañeritos ,como Nati ,con toda la transparente inocencia de todos los chicos que ,como su propia hija, tenían capacidades diferentes

con todas las letras



Candelaria no sabía qué le había pasado y retorciendo su pequeño cuerpo para que no la tocara, retrocedió cuando su tía Teresa le preguntó dónde había sido. Candelaria señaló el fondo del patio,el lavadero. Aterrada Teresa llamó a su hermana,la madre de Candelaria. El grito le hizo sentir a Laura que lo peor había pasado. Salió corriendo del cuarto donde corregía las tareas de sus alumnos y se encontró con el espanto. Tomó a la niña en sus brazos y seguida por Teresa no paró hasta alcanzar el primer auto que pasaba por la calle. La sala de Emergencias del Hospital Regional fue su Via Crucis .Una enfermera veterana se acercó pero no dijo nada. Sabía que en estos casos ninguna palabra, ningún gesto tenía sentido.Volvió a palpar la impotencia que la sacudía cuando se trataba de ese tema que la sociedad no terminaba de asumir:la violación. Se quedó junto a las dos mujeres. Apoyadas contra la fria pared pintada de verde eran tres madonnas dolorosas cada una con su propia circunstancia.

En el expediente judicial se certificaba :”fisura anal en hora seis”

el espejo en la vereda de enfrente

El espejo en la vereda de enfrente




Mírame tú podrías estar en mi lugar

o quizás no, de todos modos

mírame ,valgo la pena porque

soy como vos un niño

y no me gusta estar solo

¿ves? es fácil yo te cuento

por qué te busco y tú me cuentas

por qué me encuentras……



Ana María Donato

el mantel de hule




La mañana se presentó cargada de incertidumbres para Rosario. Una mala noche la había puesto de pie agotada. Entró en el cuarto de baño sin saber que la verdadera pesadilla comenzaría allí. Arrinconado contra el inodoro vio a Marcos en posición fetal,totalmente alcoholizado. Ni siquiera intentó ayudarlo a levantarse.Eran muchas las noches de su vida que había hecho vigilia esperando que regresara a la casa sin el angustiante olor que despedía todo su cuerpo. Salió sin orinar ,fue directo a despertar a Joaquín,luego entró en la cocina. Preparó el mate cocido y untó con miel de caña unas rodajas de pan . Pasó un trapo rejilla sobre el mantel de hule que,pensó, debía cambiar porque ya tenía demasiados tajos para contarlos. Marcos los había hecho clavando su cuchillo con furia en cada discusión que tenían cuando se hablaba del tema del vino y cada uno de esos tajos ponían en presencia viva esos momentos en los cuales lo único que valía era la furia de su marido. Sintió que algo más se clavaba en su interior.Apoyada contra la mesada abrió la canilla y dejó correr el agua para ahuyentar sus ganas de llorar. Joaquín con el guardapolvo ya puesto entró , se sentó a la mesa y comenzó a morder como por obligación el pan con miel.No habló. Rosario tampoco. Madre e hijo metían en la urna de sus huesos sus propios dolores. Cuando Joaquín levantó su mochila escolar Rosario vio lo que vio: la mano izquierda del niño vendada con un pañuelo toscamente sujetado.Rosario supo que otra vez había ocurrido, pero ahora con el niño.Tuvo ganas de gritar pero no lo hizo. Abrazó a Joaquín le sacó el pañuelo,pasó alcohol por la herida cortante y se la volvió a envolver con cuidado . Se sacó las chinelas,descalza fue hasta el cuarto ,se puso los únicos zapatos que tenía y que usaba sólo para salir de la casa y tomando la mano no herida de su hijo salió.El largo pasillo que la separaba de la calle le pareció una autopista interminable,pero no se volvió. Pensó en que Joaquín perderia el día de clase pero no tuvo miedo para excusarse en ese pensamiento. Cuando entró en la comisaría ya tenía claro que su exposición sería tan prolija como cada uno de los puntos que su madre le enseñó a tejer cuando le avisó que esperaba un hijo.

Felipe "sabe"





La historia de Felipe no es ajena a la de miles de chicos que viven ese temor, esa incertidumbre que es un alerta con”luz interior”.Felipe duda, mejor dicho dudaba hasta que largó ese : “yo no soy hijo de mi mamá” tan seguramente como si hubiera dicho “quiero agua” y agregó ,” yo no me parezco a nadie,Facundo sí se parece a “ellos”. Felipe tiene cuatro años. Facundo es hijo biológico, seis años mayor.Felipe “cayó” un día con apenas unas horas de nacido ,salió de la nada y en la familia se hizo un profundo silencio . Abuelos, tíos,primos se aglutinaron alrededor de ese silencio o lo suplantaron con una bulliciosa atención casi obsesiva por vigilar a Felipe y ,sobre todo,las palabras de todos.Una red de espionaje complotado para callar es el adhesivo que todavía los mantiene unidos.Por eso cuando Felipe dijo lo que dijo ese domingo mientras los grandes tomaban mate y jugaban al truco en la galería,cesó el juego y los naipes fueron quedando sobre la mesa como espejos de colores inservibles. Felipe sabe.

Cómo seguir ?

siguiendo los pasos II

Hola amigos para hacer más precisas algunas consideraciones les comento que todos los casos que de una forma u otra suba a esta página están legalmente consensuados guardándose la privacidad de los niños cuyos testimonios formarán parte de esta primera parte de Niños ahi.

siguiendo los pasos

Amigos el interés de esta página es intentar comunicarnos con aquellos que están atentos a la problemática de la ninez en la primera infancia. Yendo directamente al tema les informo que por más que ya haya muchos sitios y organizaciones ocupándose de esta problemática,nunca está demás sumarse desde el lugar desde el cual uno quiere ver y estar en el tema.Los mil vericuetos de abandonos y ocultamientos que se ciernen sobre los chicos hacen que estemos en esta página. En Esa otra niñez he podido publicar casos de registro personal a los efectos de desarrollar una acción que nos mantenga alertas a quienes nos compete ocuparnos de los niños (lease toda la sociedad) , respecto de las formas abiertas o sutiles de abuso que se dan en las relaciones interpersonales ,empezando mal que nos pese, por la propia familia ,sin importar la clase social que los involucre.La publicación de ese trabajo dio pie para que numerosos testimonios de adultos vejados física o emocionalmente en su infancia hayan podido transmitirme la angustia que el recuerdo les genera aún siendo adultos y habiendo creído que el recuerdo había quedado” debajo de la alfombra”. Les informo que desarrollo mi trabajo en la provincia del Chaco, Argentina y que ya encausada medianamente la tarea de divulgación del texto que les cité (vía Universidad,organizaciones gubernamentales y no gubernamentales ) ,empiezo este contacto con la esperanza de que seamos más los que contemos qué sucede a nuestro alrededor y con nuestros niños.Les acercaré relatos reales de abuso deshonesto,violación, discriminación, violencia por alcoholismo,usurpación de identidad y más
Hasta pronto